Screamin’ Targets

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Sputniks de atómico power-pop

Surgidos a mediados de 2010, con una formación a la que, sin duda, el buen connoiseur del rock and roll que se cuece dentro de nuestras fronteras le debe una atención -esto es: dos quintas partes de uno de los combos más válidos del punk ‘n’ roll de los últimos años, Nuevo Catecismo Católico, en las personas de Arturo Ibáñez y Arturo M. Zubalabe (guitarra y batería, respectivamente); Beñat Bergara, procedente de las filas de Lili and The Tomboys, fino conjunto de soul con nervio rockandrollero al bajo, y llevando la voz cantante y las rítmicas, Gisela -Gigi Peligro- Crespo, curtida en Supertrooper, grupo de gran poderío y efímero recorrido que aúnaba los postulados del high energy vía Detroit con un corazón soulero nada desdeñable-, The Screamin’ Targets se presentaron en sociedad blandiendo una fórmula poseedora de un atractivo irresistible: rock and roll de innegociable alma pop, tan deudor de las temáticas teenagers de los 50 como del jangle sesentero; heredero por igual de la efervescencia del primer punk neoyorquino como de la primera new wave más guitarrera.

Ramones, Nick Lowe, los Flamin’ Groovies de la etapa Sire, Blue Angel, Blondie, The Nerves… Referencias y nombres de los que se nutren para dar forma a su primera maqueta, en la que ya muestran en buena medida la fórmula de la que se valdrían en su debut oficial.

Será en 10” (formato con solera) al abrigo de Ghost Highway Recordings, capitalina escudería de relumbrón entre cuyas referencias se encuentran trabajos de, entre otros, Imperial State Electric, Bummer, The Smoggers o The Twistaroos. “The Screamin’ Targets” (Ghost Highway, 2011) los muestra en un insultante estado de forma, confiados sin reservas en un cancionero que no por falto de pretensiones va a ser menos notable. No es para menos: estamos ante ocho sputniks resultantes de una aleación de riffs de raigambre fifties, melodías cautivadoras y espíritu bubblegum que recubren unas canciones frescas, desenfadadas, pegadizas. Adictivas, en una palabra.

Habría que esperar hasta comienzos de 2013 para poder disfrutar de la segunda referencia de la banda, “Heartbreak” (KOTJ, 2013), esta vez en formato single de 7” y de la mano de KOTJ Records, acrónimo de Kick Out the Jams, flamante sello puesto en marcha por el activista rockandroller Óscar KOTJ. Pese a que en la cara A se mostraban continuistas con respecto a lo  mostrado en su debut, bastaba darle la vuelta a la rodaja para constatar cómo el poso rockabilly había ganado cuerpo en el sonido del grupo, pero sin dejar que el twang robase del todo el corazón poppie a su sonido, en el que incluso se colaba algún elemento doo woop.

Por lo pronto, The Screamin’ Targets continúan labrándose una reputación a base de ofrecer conciertos de sudoroso y bailable rock and roll (que para eso se inventó) por el norte del país.

Álbumes:

Heartbreak

Para su siguiente entrega, acudieron a KOTJ Records, sello que ha editado a otros nombres patrios como o . Cabe...

The Screamin' Targets

La primera referencia oficial de tiene más mimbres de recopilación de grandes éxitos que del debut que en efecto era:...

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