Los Roberts

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Pop melódico vs rhythm and blues

Los tres hermanos Peralta andaban a principios de 1965 dándole vueltas a la formación de un conjunto musical de los muchos que nacían en la capital de España en esa época. Se juntan con otros dos chavales, Santiago y Ernesto. Gente humilde que se reunía para ensayar en el piso de los tres hermanos, en el barrio de Aluche, que en ese momento era el extrarradio más extremo de la ciudad. Sus primeras actuaciones tienen lugar en festivales colegiales y salones parroquiales, pasando enseguida por su buen hacer a salas de baile en Carabanchel y La Fortuna.

Pronto comienzan los cambios. Rafael Peralta marcha a la mili y poco después su hermano Antonio se casa y abandona el grupo. El primero de ellos es sustituido por Jesús, cuyo padre era propietario de Discos Berta. Esa circunstancia les pone en bandeja la grabación de su primer disco: “Los Roberts y Su Lola” (Berta, 1966) con la que se apuntaban al naciente spanish sound o flamenco rock, tal como antes habían hecho Los Brincos, Los Cheyenes y algún otro. En ese momento el grupo queda fijado en su formación clásica: Santiago Pineda (cantante), Ernesto Tecglen (guitarra), Roberto Peralta (bajo), Librado Pastor (órgano) y Jesús Hita (batería).

Una de las constantes de los componentes del grupo fue sus ansias de profesionalidad y las ganas de formar parte del negocio musical, hasta el punto que en unos meses se habían hecho socios de la sala de La Fortuna donde actuaban habitualmente y donde ahora contrataban a nuevos grupos, entre ellos a Los Rostros, antecesores de Fórmula V.

Cronológicamente, su segundo disco lo hacen como banda de acompañamiento de Kurt Savoy, un cantante que Berta había repescado tras años de ostracismo. Con él harán su primer disco silbado en vez de cantado, que sería el mejor vendido de toda la historia del Rey del Silbido. Las galas se multiplican por todo Madrid, actúan en algún programa de televisión y publican “El Saltamontes” (Berta, 1967), un discazo en que se adentran en el blues y la sicodelia de forma magistral. Ese año actúan en varias fiestas organizadas por el Real Madrid y reciben la insignia de oro y brillantes del club de manos de su presidente, Santiago Bernabéu.

Poco a poco su estilo va derivando hacia un pop melódico en la línea de Los Catinos, pero con la ventaja sobre los catalanes de que no hacen versiones, sino temas propios generalmente compuestos al alimón por Librado y Ernesto. Publican su tercer disco: “Arrivederci María” (Regal,1968) con el que debutan en Regal, un sello más fuerte que el anterior. Completan la trilogía de sus discos y temas más conocidos y viven el mejor año de su carrera, apareciendo en las listas de ventas.

Poco antes del verano de 1967 van a Torremolinos contratados por el príncipe Alfonso de Hohenlohe. Aquel breve contrato se convierte casi en eterno y se quedan en la Costa del Sol durante más de un año. Allí actuarán como residentes en el Marbella Club Hotel, uno de los primeros cinco estrellas españoles con playa propia y otros lujos etruscos. Por allí pasea la aristocracia de varios continentes: actores, millonarios, políticos… y hasta Onassis y la Callas. Ellos  tocan de todo, desde sus temas propios hasta boleros, pasando por The Beatles.

Durante sus andanzas marbellíes les sale un contrato para hacer una gira por Francia. El asunto comienza con buen pie en el Palace d’Hiver de Lyon. Pero en la primavera del 68 en París no soplaban vientos melódicos precisamente. Les pilla la Revolución de Mayo y la gira se va al garete, regresando a la Costa del Sol y tras la campaña de verano, actuan en Bilbao, Gijón y otras ciudades del norte. Finalmente recalan en Madrid, donde actúan en los clubes de la cadena Consulado y en el Alex de la Plaza de Santo Domingo. En ese año editan dos buenos discos: “La Ciudad Se Hundió / El Saltamontes” (Regal, 1969) y “No Podré Olvidarte” (Regal, 1969). Ambos pasan comercialmente desapercibidos, a pesar de gozar de justa fama de ser poseedores de uno de los mejores directos de la ciudad.

Con la llegada de la nueva década, la columna vertebral del grupo, Santiago y Ernesto, deja el grupo para cumplir con las malditas obligaciones militares. Entra el guitarrista Daniel Munueta y Los Roberts van tirando aproximadamente hasta 1973, registrando solamente el single “Hola y Luego Adiós / Volverás” (Regal, 1970).

Los Roberts siempre sorprenden con canciones propias que mimetizan perfectamente los estilos imperantes en cada momento. Buenos instrumentistas, excelente cantante, coros aceptables; son de lo mejor de su tiempo, a pesar de no ser recordados ni tener el nombre de otros conjuntos de su década.

Todos o casi todos los componentes del grupo han estado ligados a la música. Ernesto Tecglen y Santiago Pineda formaron Santiago y Tecglen Group, que al separarse ambos se convertiría en dos grupos distintos: La Vieja Banda, liderada por Ernesto, que grabaría numerosos discos y extendería su periplo durante un par de décadas. Por su parte, el cantante formaría Santiago y Su Orquesta, seguramente la más prestigiosa y cara orquesta de baile de la zona centro de España, que años después pasaría a llamarse Santiago y la Orquesta Central. Hace cinco o seis años tuve ocasión de verlos actuar en mi pueblo y Santiago aún se marcó su “Arrivederci María”. Santiago falleció en 2019.

Jesús Hita y Roberto Peralta pasaron a ser músicos de sesión y acompañamiento, trabajando para Mocedades y otras figuras.

Álbumes:

Hola y Luego Adiós / Volverás

1970

Con cambios en la formación, graban su último sencillo. Siguen luciendo los coros y un buen trabajo rítmico, pero las...

No Podré Olvidarte

1969

se inscriben en la carrera de las piezas veraniegas, al estilo de los grupos más populares y pachangueros de la...

Grupos:

A mediados de los 60 Mallorca estaba...
A finales de 1964 el mundillo musical...

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