Al final del verano de 1966 Los Beta Quartet -que siempre habían sido un quinteto a pesar de este nombre- sufren una serie de cambios de personal. En principio cambian de bajo, ocupándose de esos menesteres rítmicos Leopoldo González. Poco después Manuel –Cubanito- Saucedo releva en la batería a Jaime Palou. Mantienen, aunque por poco tiempo, los tres miembros restantes: el cantante Miguel Moreno, el teclista Francesc Balaguer y la guitarra de Joan Bauza. Contractualmente siguen ligados a EMI Regal, pero esto también cambiará en breve.
EMI hacía batidas por las Baleares, sabedora de que en aquellas islas existía una mina de buenos grupos y solistas nacidos al calor del turismo; sin embargo, luego los desatendía un tanto, circunscribiéndolos al mercado local. Los Beta quieren ser conocidos en toda España y al cumplir su contrato de dos años -las primeras grabaciones de Los Beta Quartet databan de enero de 1965- no los renuevan y fichan por Sonoplay.
El primer EP para su nueva marca fue “Incendio en Río / Pamela / La Familia / Gina” (Sonoplay, 1967), cuatro canciones alegres que se vendieron bien y que les permitieron aparecer varias veces en televisión. Los Beta imprimían un toque de humor a sus actuaciones y se adaptaban a cualquier moda musical del momento. Una adaptación forzada por el mercado turístico y que no siempre fue favorable a un grupo que se veía obligado a cambiar de estilo cada tres meses, alternando las más infames pachangas con un buen pop-rock, pasando por ritmos sudamericanos y hasta por una leve introducción a la psicodelia, lo que produce una discografía de lo más desigual.
A partir de 1968 se produce una serie de cambios de personal en la formación. Entran como segundo guitarrista Javier Cabello y como cantante, José -Pepo-Martínez, quedando entonces ya solo dos fundadores del grupo: su líder, Francesc Balaguer, y el guitarrista, Joan Bouza. Los Beta en ese momento pasan a la formación de sexteto. Serán varios los baterías que ocupen el sillín en los últimos años de actividad; entre ellos destaca Jorge Matey, un ilustre de las baquetas, que había pasado por Los Sonor, Los Pekenikes y Mike And The Runaways.
Aquel año 68 graban numerosos singles destinados al mercado turístico. Discos ramplones y, en algún caso, de contenido vergonzante. En 1969 el grupo adquiere un tinte más personal con dos sencillos bien interesantes: “Misión: Hiroshima” (Sonoplay, 1969) y “Llega el Domingo / In the Year 2525” (Movieplay, 1969). Aparecen por esa época en el elenco de la película «Un, Dos, Tres, Al Escondite Inglés» (1969) de Iván Zulueta.
En 1970, quedan de nuevo sin discográfica y ahora ya no les va a ser nada fácil poder encontrar una nueva marca. Son años en que subsisten en sus islas, actuando prácticamente como un grupo-orquesta de baile y con sucesivos cambios.
Tras tres años casi sin noticias suyas, Los Beta vuelven a meterse en un estudio de grabación para lo que, a la postre, sería su último disco: “Un Poco de Amor / Back in Mallorca Again” (Philips, 1973).
En 1975 esta institución de la música mallorquina decide poner punto final a una carrera de más de una década, siempre en rivalidad con sus paisanos Los Javaloyas y siempre con un repertorio cambiante, dependiendo de las modas de cada momento.
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