Koñote Vil

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KonoteVil
Terremoto con epicentro en Gamonal

Cuando las integrantes de este trío burgalés respondían a Maritxu Alonso, responsable del fanzine Uterzine, acerca de cuál había sido el comienzo del grupo, contaban que fue Eva (batería) la que lió a Sonia (cantante) y Laura (bajista), que no se conocían de antes, allá por 2016 con la historia de formar una banda. “Nos juntamos para hacer ruido, molestar y pasar buenos ratos” admitía esta última.

Sin embargo, en sus comienzos el formato y reparto de instrumentos fue otro. Por un lado, Eva y Sonia, con idea de evitar el tener que cantar, se turnaban a la batería, hasta que finalmente se terminó acordando que las baquetas serían para la primera mientras que el micro se lo quedaba Sonia. Pero, además, la banda contó con una cuarta componente, Elena, que entró un poco más tarde y tocaba la guitarra. Eso sí, cuando se machó en 2019, y a pesae de los esfuerzos de sus compañeras por reemplazarla por otra chica, no encontraron candidata alguna y siguieron tocando sólo con bajo y batería.

De todas ellas sólo Eva se estrenaba en lo que a pertenencia a una banda se refiere. Sonia, por ejemplo, ya había tocado la batería y cantado en otro grupo punk llamado Esputo de Flujo. Para el nombre del nuevo proyecto se quedan con la sugerencia que les hace un amigo; les gustó a todas y se quedaron con el de Koñote Vil.

El debut en directo lo tuvieron en Mozuelos de Senado (Burgos) tocando en un emplazamiento bien peculiar: “Más concretamente en la puerta de la iglesia, junto a Turbolakras y la Banda Magnética”. De la experiencia guardan un grato recuerdo: “Recordamos estar muy nerviosas pero entusiasmadas a la vez, fue algo muy familiar, nos disfrazamos e hicimos bastante el payaso”.

Koñote Vil se definen como el resultado del hábitat que se genera en Pentasa, un polígono industrial situado en el barrio de Gamonal de Burgos con naves en las que varias bandas han habilitado locales de ensayo donde tocar. Es allí donde empezaron y donde han estado todo el tiempo, salvo el tiempo en el que aprovecharon el que tenía Elena, la guitarrista. Es precisamente en este entorno en el que establecen contacto con la escena punk burgalesa, que tal y como describían para Uterzine incluye la siguiente lista de grupos: Turbolakras (probablemente las que ejercen de decanas de entre las bandas de chicas), Litofilia, Trasgresión, Estakada, Ska As One, DKV, Nightshot, Malafama, The Reniegans, Restos Sin Gloria, Rapazinho Sánchez, Pasaos de Fecha, Baketazo en el Ojo, God Of Liars, Kinki Revenge,  Los Perros, Antipatikas, A Reacción, A Quemarropa, Mosaholics, Alimañas, Fak…

La suya, reconocía Laura, es una música “entre la (…) denuncia social y la pura chorrada, con ritmos bastante variados dentro del rollo punk”, añadiendo además que, las letras de los temas giraban en torno al “odio y la frustración que nos provocan muchos aspectos de esta sociedad, de sexo y feminismo”. Sonia comentaba por su parte, no tener referencias concretas a la hora de plasmar posibles referencias políticas en sus canciones: “Simplemente observamos el panorama social que nos rodea y nos quedamos con lo que no nos gusta, que no son pocas cosas, para gritar en su contra”, completaba en su respuesta a Uterzine.

Cuando nosotros les preguntamos si sus preferencias musicales pueden haberse plasmado en el sonido de Koñote Vil, hacen recuento de qué es lo que le gusta a cada una: “A Eva la gusta el rollete ‘punk patatero’ y muy rápido, a Laura la gusta el rollito psychobilly a parte del punk y Sonia es un poco ‘pureta’ en ese sentido. Teníamos claro que lo que queríamos era dar guerra y mezclar nuestros gustos para que todas estuviéramos conformes”.

Otro de los datos interesantes que aportaba la bajista en la entrevista con Maritxu era la manera en la que se elaboraban sus canciones: “Solemos llevar lo que a cada una se nos ocurre, luego si tenemos que modificar algo que no nos cuadra o no nos gusta, pues ya entre las tres”. En lo que a la parte musical se refiere, el resultado final sigue a un proceso en el que, empezando sin tener un ritmo inicial claro de partida, van probando cosas “a ver qué pasa”.

Cuando se proponen grabar los temas que tienen preparados en su repertorio se encuentran con una serie de imprevistos. La primera vez que se pusieron manos a la obra, en la época en la que todavía contaban con una guitarrista en la formación, el amigo que les ayuda en la operación pierde en una avería el disco duro en el que iba almacenando todo lo registrado. En el segundo intento nuevamente se ven obligadas a parar y dejar lo que llevaban. Tuvo que ser a la tercera, sí, cuando va la vencida, que por fin Koñote Vil pudo tener lista su maqueta. “La grabamos en el local como si fuese un ensayo dos veces ya que en una de las ocasiones se rompió el bombo de la batería y tuvimos que parar”.

A todas estas complicaciones técnicas en la grabación se unió la manera que tiene el grupo de entender cómo tocar: “Nunca tuvimos muchos conocimientos sobre las matemáticas de la música, así que siempre nos hemos ido dejando llevar por lo que queríamos expresar en nuestras canciones, sin tener en cuenta si las cosas entran en la claqueta y todo eso que nos ha traído bastantes problemas en las grabaciones”, contaba Laura a Uterzine.

De cualquier manera, la cinta que tan trabajosamente han grabado, termina siendo editada en formato físico en el incipiente catálogo que va configurando Uterzine (de hecho, es su segunda entrada). Maritxu conoce a Laura y Eva a finales de 2019 en un concierto que, a pesar de estar anunciado no termina celebrándose, y logra convencerlas de sacar un CD con “Maketa Vil” (Uterzine, 2021).

Sonido cavernario para unas canciones en las que Koñote Vil gusta de descarrilar a toda velocidad acompañando la voz rota de Sonia. Menciones a la capital burgalesa, sexo turbio, bocas llenas de mierda y venganza a base de cunnilingus … todo en entregas que no llegan nunca a los 3 minutos. El híbrido pluscuamperfecto entre el Capitán Entresijos y Chiquita y Chatarra.

Koñote Vil entienden el punk como canal ideal de protesta, y es en esa faceta en la que más cómodas se sienten. Su actividad en directo desde 2016 tiene en la geografía local su principal zona de acción, lo que les ha bastado para comprobar que, por ejemplo, en cuestiones de desigualdades de género, queda todavía un camino por recorrer: “Seguimos escuchando cosas que nos chirrían como que se nos califique como ‘grupo de chicas’ y no grupo a secas o que solo nos llamen porque les hace gracia el nombre y no sepan ni lo que tocamos, o actitudes machistas en conciertos…pero bueno, por una parte somos conscientes de que las cosas no cambian de la noche a la mañana, aunque nos joda”.

Las de Burgos fueron, lógicamente, una de las protagonistas del recopilatorio que sacó el sello que se empeñó en que su propuesta quedara visualizada más allá de su local en Gamonal. Uterzine puso en circulación «No Más Punkis Muertas» (Uterzine, 2022), un recopilatorio en forma de doble vinilo en el que junto a Koñote Vil, participaban bandas como Raw Paw, DesenterradasAñade este contenido, Arañazo, Punto G, Toys Sarasas, Trasnxenericas, Vulvassur, Chroma … hasta hacer un total de 16 bandas, con idea de ser altavoz de la lucha de mujeres y colectivos LGTBIQ+ El trío contribuía con «Tullido subversivo», uno de los temas incluidos en la maqueta.

Álbumes:

Maketa Vil

2021

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Grupos:

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