GÚDAR Y THE MISSING LEECH EN LA SALA UNDERGROUND

Pasado

5 de mayo, 2012

Curiosamente Gúdar en sueco significa «dioses». Una búsqueda en Twitter permite ver cómo cada poco tiempo alguien de esos lares hace uso de esta palabra. Por desgracia aquí no es tan habitual, se habla en ocasiones de la comarca de Teruel -de la que toman el nombre- pero no tanto del grupo. Y se debería. Porque ahora, tranquilamente podemos decir que Gúdar es uno de los mejores grupos que hay de aquí a Suecia.

La noche la abrió otro grande, Maurici Ribera con su proyecto The Missing Leech. Como siempre, se tenía la batalla perdida de antemano con el fútbol, lo que hizo que empezara el concierto con poca gente, que entró en tromba a la Underground al poco del pitido final. Acompañándose por una guitarra acústica, alternó canciones más antiguas, en inglés, con las nuevas en catalán de su «Trompetes a Holanda» (Autoproducido, 2011), uno de los discos más recomendables del año pasado, como por ejemplo «Unicorns psicodelics», «Confusions» o «Us trobaré a faltar», pedida expresamente por un fan.

Maurici es puro carisma y logra conectar desde el primer momento con el público, que acaba cantando con él las canciones, especialmente su pequeño hit «TV Crusaders», que intercala con anécdotas de sus viajes tocando en los lugares más inverosímiles. No siempre es fácil entender una propuesta que se autodenomina anti-folk, pero The Missing Leech gana la partida por sus tablas sobre el escenario, buscando la complicidad de los asistentes con inteligencia pero sobre todo con unas canciones que se defienden solas incluso en un formato tan sencillo.

Acabar el concierto tocando subido a la barra de la sala empieza a ser su sello personal como ya hizo teloneando a su ídolo Daniel Johnston, otro héroe del lo-fi que, como Maurici, no paró nunca de grabar. A The Missing Leech hace mucho que lo escuchamos pero seguiremos atentos a todo lo que venga, pues seguro que será mucho y bueno.

Gúdar arrasaron, sonaron inmensos, –«Qué buenos son», era el comentario más extendido entre los que nunca los habían visto. Es difícil buscar comparaciones, pensar en quién puede sonar así; no hay un grupo al que recuerden claramente. Quizá a alguno del sello Foehn como Úrsula, La Estrella de David o Sonic Youth podrían ser algunos referentes pero está claro que ellos son únicos.

El directo sorprende por la intensidad, que no decrece en ningún momento. Canciones como «Carretera perdida» son de puño en alto. Constantes cambios de ritmo, melodías hipnóticas, coros que entran y salen, percusiones… Canciones que avanzan como ríos siempre a punto de desbordarse y que llegan y emocionan. Tocaron «Las perras» del EP homónimo, muy coreada, y varias de su disco «Vida Gris 32» (Autoproducido, 2011), como «El futuro» o «Mis relaciones sociales». Pero además, lo bueno fue poder escuchar algunas nuevas que están como mínimo al nivel de lo editado hasta ahora. Dicen que en verano se ponen a grabar, ojalá así sea. Canciones tienen de sobra, incluso se pueden permitir el lujo de dejar fuera «Los conocimientos» o «Una flor en la solapa». Para acabar, sin bises por la hora, muchos fuimos los que nos dejamos la voz con «Nada que hacer». Desde el sábado se una palabra en sueco que voy a repetir mucho en adelante: GÚDAR.

Reportaje fotográfico de Blanca Viñas:

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