EL DÍA DESPUÉS DE LA RULETA CHINA

La Ruleta China
Foto: Paula Fernández

La primera vez que supimos de La Ruleta China fue en 2010, llevábamos poco tiempo organizando conciertos en Madrid tras el buen sabor de boca de los programados en Londres e iniciábamos nuevo ciclo en la capital con el que apoyar a las nuevas propuestas sin excluir nuestra rica historia musical. En este sentido, acabábamos de tener el gran honor de contar con Kikí d’Akí junto a Dotore… Y para la fecha que teníamos reservada para entonces en Siroco no se nos ocurría mejor cartel que aunar a Espanto, aún por aquel entonces con los CD-r editados por Birra y Perdiz, con el nuevo proyecto en que andaba enredando Fernando Márquez Chinchilla, El Zurdo, junto a Charlie Mysterio (Los Caramelos) y Clara Collantes (Los Autonautas). Ya por aquel entonces en formato trío -un no identificado Ángel acaba de salir, o al menos el concierto lo dieron sin él- asistimos con una mezcla de admiración, nerviosismo y entusiasmo a la propuesta, que mezclaba versiones de clásicos como el «Walk on the wild side» de Lou Reed, el «Septiembre» de Carlos Berlanga o «En cualquier fiesta» de La Mode, junto con nuevas composiciones de diversa índole, sonidos que homenajeaban desde un universo propio a lo más granado del pop nacional.

El contacto con Fernando, aparte de por redes sociales, continuó hasta que junto con Walden decidimos emprender la reedición del mítico «Música Moderna» (La Banda de Moebius, 1981), que tantas alegrías nos ha deparado, al comprobar que se vendía fotocopiado por Internet. Para presentar el libro no se nos ocurrió mejor manera que programar un acústico de La Ruleta China, de nuevo en Siroco, en el que el trío repasaba su repertorio y en el que Fernando, de motu proprio, versionaría el «Para ti» de Paraíso, algo que había negado años atrás en los fastos de La Movida organizados en la Sala Sol y por lo que fue en su día duramente criticado.

Creo que es por entonces, más o menos, que Manu Bang se empeñó en sacar del ostracismo un disco ya grabado, el de La Ruleta China, atrapado en una especie de trampa moral: la ya extinta Siesta había metido dinero en su producción y grabación, y al no dar señales de vida, aunque ya hubieran pasado un par de nada desdeñables años, a los integrantes de La Ruleta no les nacía sacarlo a las bravas. La perseverancia por parte de Walden propiciaría las pertinentes negociaciones, acordando la salida del disco, por fin, en 2015.

Con gran orgullo, y con su correspondiente porción de responsabilidad, se me pedía que escribiera algo cortito para presentarlo, que sirviera de nota de prensa y también de gancho, es decir, descriptivo pero con cierta objetividad… Lo escuché varias veces (no muchísimas, ya que la mayoría de las canciones ya las conocía de sus directos):

Y me salió lo siguiente: «Con este disco La Ruleta China gana la partida al tiempo como sabe: con paciencia. Casi una década después de que Fernando Márquez Chinchilla -El Zurdo-, Charlie Mysterio y Clara Collantes se unieran para dar forma a un proyecto musical, y una vez deshecho el nudo en que se hallaban atrapadas sus canciones, por insistencia e interés de Discos Walden ve la luz un trabajo que no es sino lógica y sensata evolución tanto en ritmos como en temas de Fernando junto a sus aliados.

En él nos encontramos muchas de sus antiguas obsesiones, pero también muchas de las pasiones compartidas: desde los arreglos orquestales de Trabucchelli, al pop barroco y los juegos vocales de las Vainica, la gravedad de Cecilia o la sensibilidad de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, La Ruleta China juega a ser una suerte de catalizador de talentos, donde cada uno de sus integrantes se explaya dando lo mejor de sí mismo, asumiendo el protagonismo si hace falta y creando un disco tan personal como colectivo. Un disco que más que anacrónico, por mucho que se vanaglorien de serlo, cae en el saco de la atemporalidad más vigente, pues semejantes talentos unidos bajo la batuta de un Zurdo plenamente creativo en su etapa de madurez no es sino una grandísima noticia de nuestro tiempo.

Por fin, disfrutar de este disco no es ningún espejismo puñetero y cruel. Está aquí, en Portugal, en nuestro insomnio, en cualquier fiesta.»

Quería incidir en dos aspectos, ahora que me estoy explayando un poco más: las influencias, homenajes sinceros a todas las referencias comentadas, deconstrucciones mediante, algunas, imbuidas en lo más profundo de su personalidad, otras. Y la paciencia, la que ha habido a lo largo de todos estos años de ensayos y no demasiadas actuaciones, la que ha mostrado un sello pequeño como Walden para sacar adelante estas canciones, la que ha mantenido la ilusión del trío… Hasta el día de la presentación, que hará las veces de despedida. Ignición y Ave Fénix en forma de El Día Después, permanezcan atentos a la cita.

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