La última vez que Nubes Grises van a girar a 45 vueltas traen un aire de trepidante urgencia, algo suavizado por unas intervenciones vocales no especialmente afortunadas. Un tema que no acaba de enganchar al oyente, a pesar de contener un tratamiento instrumental relativamente novedoso en determinados pasajes.
En la cara B se pone en evidencia que los mejores tiempos de Nubes Grises ya han pasado, su sonido es rutinario y hasta sus voces han perdido la capacidad de sorprender a sus seguidores.