portada del disco Una Nueva Psicodelia

Vuelve Joaquín Pascual y esta vez lo hace de la mano de Subterfuge, el sello en el que creció Mercromina. Según el propio Joaquín, el disco gira “alrededor de la idea de que todo se puede ver desde ópticas diferentes y extrañas. De que cualquier momento puede ser una gran revelación. De que las cosas no siempre son lo que parecen”.

Se trata de un proyecto muy personal de Joaquín, que graba el disco en su casa y se encarga de tocar la mayoría de los instrumentos (Korg Lambda, Arp Axxe, Korg KR 55, Dynachord Echocord mini, guitarras acústicas, guitarras eléctricas, bajos y voces). Le acompañan su hija Ángela (guitarras eléctricas y voces) y buenos amigos como José María Castillo (Travolta), Enrique Borrajeros y Mario Zamora (Cachalote). El resultado es mezclado con Paco Loco en el Puerto de Santa María y masterizado por Mario G. Alberni en Kadifornia Mastering. Su tocayo Joaquín Reyes se encarga de la portada.

Estamos ante un disco en el que los protagonistas son los teclados analógicos. Un disco más electrónico y menos acústico. Sonoridades profundamente ambientales, calmadas. Abre la homónima "Una nueva psicodelia", corte que penetra en ese concepto de nada es lo que parece, todo es distinto según el prisma con el que se mire... "Caminábamos y hablabas / de lo loco que está el mundo / de que este paraíso / es un sitio peligroso / y es extraño porque en realidad / tú eres lo más peligroso que conozco".

Esa nueva psicodelia consiste en escribir canciones que le den la oportunidad de ver las cosas de una forma diferente a como las estaba viendo, consiste en alejar de alguna forma los fantasmas de la vida, de la realidad en la que vivimos y dejarse llevar por visiones y sueños que lo hagan todo mas emocionante y mágico.

"Maridos" se extiene hasta casi los siete minutos de duración. Se trata de uno de los cortes más experimentales del disco. Predominan las texturas electrónicas pausadas. Lo cierto es que en muchos momentos nos acordamos de Mercromina. Y eso, para mí, es muy buena señal.

"El misionero" trae una atmósfera relajada, electrónica con espíritu ambient, mientras que en "Alguien tiene que hacer algo" aumenta la intensidad, y lo hace en una habitación cerrada iluminada con una luz tenue en la que el humo del tabaco lo invade todo. Un corte que recuerda en muchos momentos a Nacho Vegas.

"Te lo pinto lunático" trae desnudez e intimismo y "Da miedo entrar en tú habitación" aires lounge. El viaje termina con "Rick y Rachael" entre brillos crepusculares... "Regresaba de aquel viaje en que comenzó la psicodelia y yo quería ilusionarme con encontrar las piezas necesarias / De repente las estrellas y la ciudad resplandeciente parecían otra cosa y yo era Rick y tú eras Rachael".

 

 

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