portada del disco Último Gobierno / B.E.T.O.E.

¿Quién dijo aquello de que nunca segundas partes fueron buenas? ¿A quién se le ocurrió insinuar que las segundas oportunidades para una banda pasados los años no sirven de nada? Desde luego tuvo que ser a alguien que no se esperaba lo que está haciendo Último Gobierno desde hace un tiempo después de haberlo dejado décadas atrás.

Y es que los de Burgos llevan encadenados desde el 2015 una serie de discos que sencillamente cortan el aliento. Nunca estuvieron más cerca de Discharge que ahora, nunca han sonado tan abrasivos como lo están haciendo en cada nueva entrega. Porque además no paran, se recuperan conciertos, maquetas, se regraban temas antiguos y se produce nuevo material. Comparten escenario y discos con grupos internacionales de renombre. En este caso se trata de los venezolanos B.E.T.O.E. a los que acompañaron en su gira por España en 2015.

La cara A de este disco la dejaron registrada en verano de 2016 en los estudios CheckPoint de Salas de Bureba (Burgos) trabajando con Jaime Recio. Suyos son la media docena de cargas de profundidad que facturan tras la portada que les ha preparado Eri Thälman. Espeluznante diseño de niña cadáver entre llamas y alambres de espino de campo de concentración bajo los cañones de fusiles apuntando, en lo que aviones de combate surcan los cielos. Todo en el blanco y negro habitual de holocausto y desolación del género.

En lo musical, temas compuestos como apisonadoras con cuchillas dentadas. ¿Qué es el hardcore? se le preguntó una vez a Tomás, su cantante, en una charla sobre estas músicas. No es más que punk tocado a toda velocidad respondía él, zanjando la cuestión de a qué lado del Oceáno Atlántico había que atribuir el término. En el caso de Último Gobierno yo diría que, además de eso, lo que hacen ellos, se llame hardcore, D-Beat o punk abrasivo, produce congoja, desolación y la certeza de que la estupidez del género humano no lleva más que a la destrucción total.

Empresas multinacionales, explotación del inmigrante, de animales en el circo y la Historia Universal como una mera secuencia movida por engranajes de odio e ira. El individuo solo frente a religión, justicia y represión. ¿Nosotros que tenemos? cantan con un latigazo de guitarras.

"La máquina del odio" es sencillamente implacable, "Multinacionales" sobrecoge con parones repentinos que no hacen sino prepararte para una descarga posterior. Guitarras aceleradas, batería martilleante sin descanso... De sus canciones se podría extraer energía con la que mover turbinas, estoy convencido.

B.E.T.O.E. es complemento ideal del disco. Similares parámetros, en el diseño y en la música, en la que prefieren ahogar la voz tras una especie de eco metálico que aumenta la sensación de claustrofobia, reclusión y desolación. Diseño gráfico e información en el interior presentada en abigarrada disposición del mismo tono bicolor. "Venezuela, destino de Paz y Destino Chevere" reza unas de las pancartas del collage de su portada.

Sus "6 Noise Tracks Raw Punk Shit" se grabaron en La Cova (Barcelona) también en verano de 2016, en lo que parece colofón ideal a su gira por Europa en 2015 "El inicio del fin".

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