portada del disco Tormenta de Tormento

Tras la disolución del proyecto en solitario como Corcobado, con un único LP en 1989 y un EP promocional ese mismo año, Javier Corcobado: cantante, compositor, novelista y poeta vuelve a la carga dos años después con una superbanda llamada Los Chatarreros de Sangre y Cielo. Banda que nada tiene que envidiar a unos Nick Cave & The Bad Seeds en su época de esplendor, una banda mayestática e irrepetible de la introspección del alma del rock and roll en su sentido más amplio y heterogéneo que jamás ha habido en España.

“Tormenta de Tormento” (Triquinoise, 1991) empieza con un himno de belleza rota a un estilo digamos Raphael o Nino Bravo, pero pasados primero por todos los infiernos del alma incognoscibles y con una poesía, siempre, que va más allá de lo elegíaco. El tema se llama “La Libertad (es la cárcel más grande de todas las cárceles)” y cómo bien se aclara en los breves comentarios orientativos del disco que aquí iré utilizando, es una “canción bandera del desencanto. Apología de la belleza que trae consigo el alivio mortal, cuya cumbre es el aserto rotundo: La libertad es la cárcel más grande de todas las cárceles”.

“La navaja automática de tu voz” es ya un clásico dentro de la carrera de este mítico personaje como si de una Sara Montiel en versión masculina, divinizada, poseída, en orgasmo continuo y acidificada se tratase…Esta es la historia del tema: "Un personaje enamorado de alguien que le traiciona, y su pena crece hasta llegar al éxtasis del sufrimiento. Los protagonistas podrían ser perfectamente Jesús y Judas. Fue Raquel Meller quién popularizó la frase 'Fumando espero…'. Muchos boleros hablan de este tema…"

“Herida Luna”, tercera gota de agua y sangre del disco, canción con sonido del mismo pálido satélite, eco de misterio de bosque y rocío gracias también al sinuoso piano y al saxo soprano, trata de una aventura que tuvo el autor de la misma con la Luna. “Canción de Amor de Mar”, por su parte, está provista de un xilófono de delicadeza oriental y una voz que va desde la ternura afligida a una textura de madera y sombría leyenda. "Su efecto narcótico se produce abriendo la mente y cerrando los ojos (...) Es una declaración de amor."

“Donde no siembra el mal”, canción tabú con coros desérticos y tejanos, y resonancias de taberna turbulenta. Una "historia de amor y celos en la que intervienen tres personajes: dos hombres, uno de ellos un viejo pederasta que es asesinado por el segundo y una niña."

“Tormenta de Tormento”, sexto sello del disco, empieza con una guitarra que anuncia el temporal que precede y acaba en estado de shock con la peculiar voz de bruja enfurecida de Corcobado. Leyenda: "Habla de la opresión, del terrorismo emocional al que estamos sometidos, de las odiosas concesiones que la gente ha de hacer para sobrevivir en esta guerra de envidia y dinero donde las más sublimes sensaciones son brutalmente mutiladas."

Y ahora le damos la vuelta al disco donde aparece una guitarra rota y enhiesta, el círculo mágico que empieza con “Hermanos de Corazón”, con sonido a loor polvoriento y ambiente a western sombrío para contarnos que "el amor de los hermanos de sangre es más puro y noble que cualquier otro, y sobreviven toda la basura emocional que, con frecuencia, viene a infectarnos. Declaración de amor."

“Malsoñando”, de donde el mítico fanzine Malsonando tomó su nombre, empieza con un piano de juguete para introducirnos en las alucinaciones dadaístas de un niño donde la voz de Corcobado se agrava y grita a niveles escalofriantes para "contar las peripecias de su infancia en el barrio de los Álamos de Vallecas. Basada en hechos reales. Malsoñar es, evidentemente tener pesadillas."

El penúltimo tema del disco supone una trituración de todos los estándares del rock, y escupidos hacia el cielo. Así es el sonido de “Mueve el vientre”, un, y vuelvo a citar las aclaraciones del LP: "Análisis del dolor. Invitación a bailar, defecar y fornicar con dolor. Canción de negación y desacuerdo, cuyos cimientos son los celos y la angustia generalizada de nuestros días. Peligrosa."

Ahora vamos con el último tema en el que podría haber firmado la letra, perfectamente, un Stephen King en su época etílica y salvaje, me refiero a “Ladrada del Afilador”, el más extenso del disco. Sonido a ambiente rural e idílico pero también enigmático y amenazante donde hace presencia gran parte del potencial instrumental de la banda: Guitarra Tormenta, ruidos introductorios, bajos, acústicas, eléctricas, órgano, saxo soprano, batería, voz y flauta de afilador. Nota: "Las gentes de Barenda queman el caserón de Miguel Ángel y su hermano, retrasado mental, que resulta muerto, como castigo por el robo no cometido de unas ovejas. El afilador huye a una cueva del monte. La gente lo da por muerto y, como por un hechizo, desaparece de su memoria. Es la hermosa historia de la venganza de un entrañable asesino."

Hasta aquí la carta de presentación de lo que fue el primer LP de Los Chatarreros de Sangre y Cielo, un disco ineludible y no sólo a nivel nacional, para conocer el lado más tenue y extático del rock and roll de todos los tiempos. Como dicen en la canción “Herida Luna”…"Las guitarras de los muertos las heredan los heridos"

En la versión CD viene de regalo el EP “Suceso” (Triquinoise, 1991) y la cara B del 7” “La Libertad / Buen Horror" (Triquinoise, 1991).

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