portada del disco Steamrollin'

Tercer álbum de Aerobitch grabado en julio de 2000, un poco antes de que la banda saliera en una de sus giras por Alemania. Lo hicieron siguiendo los parámetros habituales, que eran los de trabajar en los estudios Reactor de Moncho Campa, que se había ganado ya los respetos del grupo y aparecía ya, desde hacía unos cuantos discos con su nombre sin apodo alguno.

Para la portada foto de apisonadora, acorde con el título del disco y el diseño alrededor de maquinaria pesada que hicieran también, por ejemplo, los australianos Cosmic Psychos en su "Go the Hack" (Romilar, 1989). La misma apisonadora a la que gustosos se inmolaban los madrileños en su anterior trabajo "Time to Start Kickin' Ass" (Punch, 1998), y que ejemplifica a las mil maravillas la sensación que provoca su música en el oyente. En este caso la foto del grupo, bastante buena además, la dejan para la contraportada. Su autora es Elvira Megías, seguidora de la banda y hermana de Nacho -North Shire Bitch-.

Cada disco de Aerobitch iba dejando entrever cierta evolución siempre dentro, eso sí, de la contundencia que gastaron desde siempre. Suenan en este Steamrollin' con querencias hacia el punk rock de alto tonelaje americano o del que se destilaba en la parte escandinava de Europa. La voz de Laura, siempre en formato desgarrado, se arropa con atisbos de melodía desde las guitarras, que parecen encontrar hueco para enebrar construcciones más allá del simple martillo pilón, algo que no ocurría en trabajos anteriores. Igualmente se cuenta con los coros que aporta Beef Bandit -The Superkid- cantante de Rhino Wrestlers para «No choice», «I can do what you want» y «Should have known».

Ejemplo de esa posible coexistencia de tendencias en el sonido de ese momento del grupo es el mismo comienzo de la cara B. «I can do what you want» tiene cierto aire norteamericano en el paisaje en el que transcurre la historia y al momento, casi sin interrupción «Let it go» irrumpe sin dejar títere con cabeza.

Canciones de letras ásperas, en muchos casos mordiscos y arañazos en respuesta a la agresión exterior del que trata de engañar o aprovecharse. Y múltiples menciones al diablo («The demon inside», «Let it go» o «Raise the devil»), cimentando esa conexión especial de la música y actitud del palo con la vertiente más oscura.

Con diferencia el disco más depurado de Aerobitch, en su estructura de formación más estable y con la maquinaria de trabajo con Moncho Campa en las labores de estudio perfectamente engrasada. Resultó ser el último LP del grupo que, mantenida la actitud de cabreo sin apaciguar, hubiera dado en lo musical para mucho más.

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