portada del disco Razón de Estado

Debut discográfico de Guerrilla Urbana grabado en los estudios Manzana de Tenerife en 1989 con Carlos Mas como técnico responsable.

Canciones incendiarias contra la Iglesia Católica, la policía, la transición, el ejército y el servicio militar, con especial hincapié en la situación de los jóvenes en el día a día de la realidad de las Islas Canarias. “Canarias es una marca en un mapa militar. Un sitio para el disfrute del turismo internacional” comienza “Canarias es una estafa”, uno de los títulos más explícitos en lo que sería una constante en el ideario del grupo: la denuncia ante lo que consideran un estatus de colonia en un imperio peninsular del que sólo llegan los símbolos más rancios.

En similar filosofía de resistencia frente a la barbarie de la metrópolis invasora y opresora construyen “Larga vida al I.R.A.”, un tema que también se tenía presente en los comienzos de Conemrad, banda canaria surgida tras la desaparición de Escorbuto Crónico y en el que también militaría, por ejemplo, Cuervo.

Incisivos en su denuncia, las canciones se construyen vertebradas por la prosa ácrata y disidente de Zurda (cantante además en este disco), que se terminaría convirtiendo en signo distintivo de Guerrilla Urbana con el paso del tiempo: “Hay que ser muy fuerte imbécil / Hay que ser muy anormal pa’ creer la majadería / De a más policía más libertad. Los hijoputas de arriba nos quieren hacer creer / Que es normal estar todo el día rodeado de policías”.

Las hay también con su dosis de sorna, como cuando “Nemesio el mono”, el tema con el que se abre el disco, toma prestados pasajes inspirados en aquel “David el Gnomo”, la serie infantil de dibujos animados para televisión. Este tema, y otros como “Occidente agoniza” o “Curas a trabajar” pertenecían al repertorio de la banda de años antes, tal y como lo muestra la grabación de algún directo en el País Vasco de 1987 que todavía circula por la red.

Grupo de digestión complicada para muchos, no desaprovecha la ocasión para emplear el diseño gráfico de la portada en una foto impactante propia más bien de auténtico matadero humano.

Reeditado posteriormente por el sello madrileño Working Class Records en 2007 que, a cambio, les editó el disco “Microcefalia” (Working Class, 2005), incluía un texto en el que presentaba el trabajo como “primer eslabón de una cadena de estrepitosos fracasos comerciales” que el grupo entendía como “prueba irrefutable de nuestra coherencia”. Interpretada la realidad musical del país como la disyuntiva entre “prostituirse o ser arrojados al ostracismo” declaraban sacando pecho que “Dieciocho años después seguimos nadando en mierda podrida. No es un lamento: no cambiaríamos nuestras dulces derrotas por una victoria apestosa en Cadena 40. O bien somos muy malos o bien somos muy auténticos. Eso lo decides tú”.

Probablemente uno de los mejores discos que hizo el grupo.

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