portada del disco Pío Pío

Como si de una fiebre de trabajo se hubiese apoderado de ellos, en poco más de un año Single publica dos estupendos EP y el debut de largo. Todo ello con un nivel de calidad que no se resiente ni por un instante.

"Pío Pío" (Elefant, 2006) es la confirmación de que aquella maravillosa anomalía llamada Le Mans había quedado al fin atrás. Se pueden tener algunos puentes, pero sobre todo, es más sencillo establecer diferencias sin que esto signifique dar la razón al dicho de “las comparaciones son odiosas”. En este caso las comparaciones son enriquecedoras. Le Mans era un proyecto mucho más compacto, con una idea muy determinada de lo que era, y de qué cosas tenían que hacer y cómo. Single es mucho más producto de la libertad y de las apetencias del momento. Y de ahí su libérrima aproximación a músicas muy distantes entre si. Y ahí radica también parte de su triunfo.

El disco se abre con su mayor joya. La canción que titula el álbum es una extravagante mezcla de sonidos pregrabados, detalles impresionistas en la extraordinaria producción de Ibon Errazkin, una base rítmica sin pausa, Teresa rapeando tras una intro instrumental que ocupa la mitad de la canción y un texto adoptando el punto de vista de un pájaro utilizando palabras tan extrañas en el pop como ululante, trino, aflautado o indolente. Un triunfo reconocido como mejor canción nacional para la revista Rockdelux. Un año más tarde saldrá un EP, “Pianístico” (Elefant, 2008) con esta canción como estrella.

Pero aunque ese tema destaque sobremanera, el resto del disco no le va a la zaga. Con algunos ecos de Le Mans (no podía ser de otra forma) en temas como “Mi primer viaje”, “Algo raro” o la deslumbrante “La costilla de Adán”, con esas melodías cercanas al pop melancólico de los años 60 y esas letras tan de Teresa llenas de mala leche. No decepcionan a los que esperaban una mera continuación del proyecto, pero es en las diferencias donde los que buscan eso tendrán más reparos.

Delirios absolutos de electrónica de baja fidelidad como el drum ‘n’ bass (¡en el 2006!) de la divertidísima “Quiero estar contigo”, con un personaje tan atontado e inocente como la pobre “Zerbina”. O ese hip hop bastardo y retador que recuerda y mucho a algunos de los mejores momentos del debut de Tricky y el sonido Bristol más experimental en "Señor invierno". O, como en otro de los momentos más brillantes y destacables del disco, “Tu perrito librepensador”, mirando sin ningún rubor la pista de baile con un aire funkoide y disco a la manera de los años 70. A Teresa se la nota feliz y cómoda en su labor vocal, y cada fraseo tiene toda la naturalidad posible, moviéndose con soltura por unas complejas bases musicales que Ibon ha cuidado hasta el extremo con un mimo excepcional.

También se recuperan varios de los momentos de sus dos previos EP, como “Su recuerdo”, “Llévame a dormir” o "Ven, ven, ven", la canción que hicieron en su momento para el disco “Superstar” (Superego, 2002) de Tamara, y una nueva versión de “Honey” que completa y mejora la original, con la colaboración del toaster jamaicano Roots Seeker (bien es sabido el interés de Ibon por el dub y el reggae hasta haberse convertido en una eminencia en el tema, como demuestran los recopilatorios que selecciona de entre el catálogo del mítico sello Trojan).

"Recuerdo escolar" es la versión de rigor de cada grabación. En esta ocasión es quizá la mejor de todas las que han realizado y pertenece a una canción de Lole y Manuel, que si ya en el original producía un terremoto de vertiginosas imágenes por lo preciso de la narración, por el gran retrato de una época oscura como es la educación durante el franquismo, el matiz que aporta Single descontextualizándola y llevándola a los terrenos de la fantasmagoría y adentrándose en el terreno de los sueños (o más bien en el de las pesadillas infantiles en el que la canción entra de lleno) la convierten en otra de las cimas del disco.

Pero el trabajo, siendo glorioso, todavía crece en valor al contemplar la portada, quizá el esfuerzo más certero, preciso, complejo y extraordinario del talento de Javier Aramburu (Family). Retirado del diseño de portadas, excepto para su amiga Teresa, la ilustración de la propia Teresa siendo besada por un pajarillo se convierte en una pura filigrana. La edición en vinilo deja a la vista multitud de detalles extraordinarios de un trabajo que se convierte en la guinda que corona el pastel. Más que pastel, una comilona, porque es todo un banquete para los sentidos.

La ya citada preciosista producción de Ibon Errazkin, los coros precisos de Tito Pintado, anti, y el acompañamiento instrumental de grandes músicos como Javier Godino y Rodrigo Cortillas de Cohete, Eduard Alarcón de Vanguard, Rafael Guillermo de Pop Tops  o Antonio Galvañ de Parade, además de la segunda voz de Jone Gabaraín, la cantante de Le Mans en la espectacular “Señor invierno”, hacen de este disco una recomendación segura. Como se escribió una vez de  "Steve McQueen" (Sony, 1985) de Prefab Sprout, “si no te gusta ninguna canción del disco es que no te gusta la música”.

Pues eso.

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Comentarios

foto del usuario L.S. Daniel
L.S. Daniel
26 agosto, 2009 at 17:42

Casi casi el mejor disco de la década en España, ¿no?

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Raúl Alonso
26 agosto, 2009 at 18:47

Bueno, yo soy muy malo para ser tan determinante… le pongo en un top-10, jeje

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Sonu Kumawat
10 mayo, 2010 at 02:44

Pocos grupos en el panorama español como éste! Insuperables!

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