Manu G. Sanz (Selvática, Indómitos y Digital MotherAñade este contenido) entregaba en 2024 el exquisito «Flores y diosas» (Orphan Records, 2024), un trabajo que bebe de ese pop preciosista e íntimo de Love, Big Star o Nico, pero también de la melancolía de Jeanette, Vainica Doble, e incluso de algunas cosas de Los Brincos.
Pronto llega esta nueva entrega que sigue la senda iniciada con el disco anterior y recoge muchas de sus premisas: «Un disco que explora la relación entre lo humano y lo natural a través de canciones que invitan a detenerse, escuchar y mirar de otra forma en un imaginario donde lo cotidiano convive con lo simbólico.
En estas canciones, la naturaleza no es solo un paisaje: es parte de la historia y acompaña las emociones que atraviesan el disco. Libélulas, árboles, flores y referencias mitológicas aparecen como señales en un camino que va de la pausa al movimiento, de la incertidumbre a la claridad. Cada tema invita a mirar hacia dentro y seguir la intuición, incluso cuando no hay certezas del camino.
Musicalmente, el disco parte de una base acústica cálida y cercana, donde la voz se muestra honesta y directa. A ese núcleo se suman guitarras eléctricas que aportan texturas luminosas, atmósferas oníricas y destellos que rozan lo psicodélico. Elementos de raíz mediterránea y matices aflamencados conviven con arreglos más contemporáneos, creando un sonido orgánico y envolvente.
‘Oráculo Silvestre’ es un trabajo que habla de avanzar pese al temor, de encontrar comunidad, de aprender a leer los signos del entorno y de celebrar la transformación. Con una mirada personal y poética, se propone un viaje donde lo íntimo se abre a lo universal y donde la naturaleza actúa como espejo y brújula. Un disco para escuchar sin prisa, con los sentidos despiertos y el corazón disponible«.
A lo largo de la historia se han escrito muchas canciones sobre establecer vínculos con la naturaleza. Creedence Clearwater Revival en «Green River» proponían volver a lo natural como un acto de pureza e inocencia, y los Beatles en «Mother Nature’s Son«, compuesta por Paul McCartney bajo la influencia de la estancia de la banda en la India, establecían una oda directa a la conexión con el entorno natural, reflejando una necesidad de ser uno con la tierra… Manu G. Sanz nos sumerge en un viaje espitirual y emotivo hacia nuestro propio interior, utilizando la naturaleza y la poesía como elementos principales.
Un viaje profundamente intimista por el que non encontramos con animales preciosos -«Libélula dorada«, «Abeja reina«-, plantas con poder sanador -«Árbol«, «Flor de luna«, «Naranjo en flor«-, deidades capaces de robarnos el corazón -«Diosa pagana«- y mitología cargada de luces y sombras -«Minotauro«-.
Nos encontramos con un pop emotivo y evocador que planea entre el folk onírico -«Libélula dorada«-, el pop luminoso con alma psicodélica -«Flor de luna«- y la tensión contenida -«Abeja reina«-.
El agua corre libre para traer el final: «En el jardín… estrellas mil… nocturnidad / Hierba y maíz… pájaro gris… que cantará / Siento un dulce palpitar primaveral / La tempestad de lo real parte de mí / Cubriendo la tierra baila el cedro / La noche se eleva / Y el parpadear del joven alacrán / Llega hasta aquí» («El manantial«).