portada del disco ¡¡Non pises a Herba!!

El último suspiro de la banda es este largo en el que muestran su vertiente más rock, las guitarras se afilan y sus coqueteos con el blues y el country pierden protagonismo, aunque su faceta costumbrista y rural se mantiene intacta. También su tendencia a mezclar el gallego y el inglés a lo largo de un mismo corte como muestran en la explosiva “Addy stripped”. La contundencia a la batería y a las guitarras se mantiene en “A motoserra”, con riffs acelerados que se entremezclan con el sonido de una moto sierra desbocada -“Quero ser o máis duro da Terra / e fago a miña música cunha motoserra / aturdo á xente / aturdo ós animais / rompo cos esquemas e rompo cos cristales”-.

Lucía” no acaba de convencer con una letra demasiado simple acerca de la fealdad de la susodicha. Los ritmos ska de “Atados a la cama” consiguen convencer aupados por unos coros fiesteros resultones.

Cuando llegamos a “Na bodega” la simpleza de las guitarras comienza a aburrir, buscan contundencia, vale, pero lo cierto es que terminan perdiéndose en unos desarrollos demasiado cansinos. Los aires blues y filosofales de “Se as cabras mexan ¿por qué as pitas non?” al menos logran robarnos una sonrisa.

Plantemos herba” es toda una declaración de principios que resulta pero es muy poco para levantar un disco con demasiados cortes prescindibles. Sin duda estamos ante su disco más flojo.

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