portada del disco Música de Contrabando

Llegamos ya a uno de los discos más aplaudidos de Danza Invisible, si no el que más. ”Música de Contrabando” (Twins, 1986) se editó en la nueva compañía discográfica de Paco Martín, que fuera su descubridor, y en el que también publicaron artistas tan insignes del momento como Hombres G o Brighton 64. El LP además se grabó en el Reino Unido con la co-producción de Chris Tagle (GBH, Simply Red) en un ambiente completamente festivo. Toda esa euforia y nuevas sensaciones se transmiten en el álbum, en el que Danza Invisible da un salto cualitativo en su propuesta. Sin perder sus referentes, los malagueños esgrimen por fin una propuesta propia, personal, auténtica, cada vez más libre de ambages, con arreglos precisos, lo que igualmente se traduce en grandes composiciones. Y para rematarlo todo, músicos y cantante se muestran impecables en uno de los mejores momentos de su carrera. A modo de anécdota, mencionar que los coros femeninos corren a cargo de Lisa Stanfield, por entonces una jovencita veinteañera que militaba en Blue Zone.

El sonido de “Música de Contrabando”, como se dice, se hace más claro y directo que el ofrecido hasta el momento, pero en el gran cuadro este disco representa aun parte de la primera época del grupo; o, si se prefiere, y conjuntamente con el siguiente álbum de estudio, el que hace de llave entre una época y otra. Entrando a valorar ya las piezas que aquí encontramos, es imposible pasar por alto “Sin aliento”, para muchos la mejor canción de Danza Invisible, pero no es la única joya que aquí se encierra: “Mercado negro”, “Agua sin sueño” o “El joven nostálgico”, por citar algunas, constituyen otras tantas canciones maravillosas en las que es difícil encontrar un punto flaco, incluso contando con las dos que cierran el álbum y que se mueven en un estilo o atmósfera algo diferente: “Es probable que no sea el hombre de tu vida (pero en ese caso acabaré contigo)” se deja llevar por el blues, mientras que en “No habrá fiestas para mañana”, otro de los grandes momentos del disco, se apuesta por el mínimo vestuario posible.

“Música de Contrabando” fue el disco más exitoso de Danza Invisible hasta el momento, algo casi obligado para el nivel aquí ofrecido. Sin embargo, sus ventas se quedaron pequeñas si las comparamos con su siguiente álbum de estudio, “A Tu Alcance” (Twins, 1988), álbum más aperturista y comercial con el que este disco realmente tenía poco en común -que no nada-, con lo que su magnífica propuesta no tuvo continuidad, lo que lo hace más precioso y excepcional hoy día. Absolutamente recomendable.

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