portada del disco Los Paraísos Desiertos

Guardó dos años de silencio antes de recordar al público que él no había venido para vender un par de discos y desaparecer del panorama musical. Ismael Serrano regresa y lo hace con un álbum dedicado a los amantes y a los borrachos. "Los Paraísos Desiertos" (Universal, 2000), en mención a una cita del poeta y matemático Omar Jayyam, fue el tercer album del madrileño que dejaría claro que el jovencito que broncaba a su padre en "Papá cuéntame otra vez" -"Atrapados en Azul" (Polygram, 1997)- había pasado a la esfera del recuerdo.

Con una temática continuista al resto de sus trabajos, Serrano articula el álbum en torno al amor (si bien puede que este sea uno de sus trabajos con menor temática romántica), el compromiso social, la soledad, los recuerdos y la rutina del día a día. "Km. 0" abre el disco y pronto se convierte en una de las canciones fetiche del cantautor. El tema acumula varias marcas: es la primera canción dedicada a Madrid (su ciudad natal, con la que asegura mantener una relación de amor y odio), y además sirve de B.S.O. para la película homónima de Yolanda García Serrano, que le valió una nominación a los Goya de 2001 (aunque, finalmente, el deseado galardón a la mejor canción original se lo llevase "Fugitivas", de Chaleco).

En este trabajo Rodolfo Serrano vuelve a poner al servicio de su hijo la creatividad lírica en "Una historia de Alvite", una crónica a ritmo de jazz que a su vez hace referencia a un popular relato del periodista José Luis Alvite. Asimismo, los versos de "Walking around" (Pablo Neruda) sirven también de hilo conductor en "Ya ves", una oda en toda regla al monstruo globalizador. Y por aquello de que al final la música bebe de lugares comunes, sirva como curiosidad saber que Extremoduro ya había tomado prestado este poema en "Sucede", "Agila" (DRO, 1996).

Entre tanto nombre propio, se agradece un respiro para las historias de la calle, de los ánonimos que cobran vida en los titulares de la prensa. "La huída" lo hace con letras mayúsculas recordándonos que todos fuimos adolescentes, y "La mujer más vieja del mundo", no pierde actualidad a pesar de los años. "No estarás sola", "La cita", "Tantas cosas", "Has de saber" o "La ciudad parece un mundo" completan el disco que adelantó con algo de timidez, quizá en el piano de "Km. 0" y el contrabajo de "Una historia de Alvite", que el cantautor estaba preparando melodías más trabajadas y con mayor instrumentación para sus próximas creaciones.

"La Traición de Wendy (Universal, 2002)" daría el pistoletazo de salida a los cambios. Superaría las expectativas de algunos, y haría que la nostalgia inquietase a muchos de los que ya echaban de menos al Ismael Serrano más purista de los primeros discos.

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