portada del disco Latin Shadows

Un buen ejemplo de yo me lo guiso, yo me lo como, con dos veteranos chefs con todas las estrellas Michelín que ustedes quieran en la especialidad del rock instrumental. Brian Locking toca el bajo y la armónica cromática, instrumento solista en la gran mayoría de los diez temas del disco. Eduardo Bartrina, además de su batería, se encargará de la guitarra rítmica, ocasionalmente los teclados y será el productor del disco y arreglista. Un shadow y un jet juntos. Las grabaciones se hicieron durante varias sesiones en 2010 en los estudios HMR para ser remezclados y remasterizados en Musitron, el estudio de José Luis y Manolo Garrido, otros veteranos que pasaron en su juventud por grupos como Flamenco o Los Soñadores.

En el disco han colaborado el percusionista Polito Benavides, el steel guitar Spencer Scott, que forma parte desde hace la tira de años del grupo de acompañamiento del legendario as de la guitarra, Duane Eddy, y los guitarristas españoles, Paco Laguna, ex guitarra solista de Obús, y Rafael Luque.

El disco se abre con “This ole house” un rock por la cara que ya había sido incluido en el primer LP en directo de Los Jets, allá por 1981. La steel guitar le da un perfume country que casa muy bien con la armónica de Brian y consiguen entre todos una de las más destacables piezas del disco.

Temas clásicos de The Shadows como “Wondeful land”, “The breeze and I” y “Atlantis”, con la parte solista pasada de la guitarra de punteo a la armónica,  y piezas genuinamente latinas como “Perfidia” con una magistral interpretación de Brian y “María Elena”, aquel viejo número de Los Indios Tabajaras, que para esta ocasión cuenta con la guitarra de Rafael Luque, que ya había colaborado como bajista en dos discos de Los Jets, moviéndose con soltura y elegancia, están entre lo más granado de este disco.

Menos me gustan la monótona “Spanish eyes” y una versión de “Something stupid”, de Sinatra e hija, que poco aporta y nada tiene que ver con el espíritu latino del álbum.

En el haber de “Latin Shadows” (HMR, 2011) debemos apuntar la pulcritud casi transparente del sonido e interpretación, la muy buena afinación, las efectivas líneas de bajo y la originalidad de este proyecto absolutamente atemporal.

En el debe, un sonido excesivamente plano sin pianos ni fortes y un instrumento solista muy bien ejecutado, pero de recursos relativamente escasos, que no puede competir en empaque, extensión y pegada con la guitarra eléctrica, el saxo o el órgano, habituales instrumentos solistas en este tipo de música. Todo esto hace que a algunos temas les falte esa particular forma de emoción que el buen rock instrumental debe transmitir al oyente.

Compartir

Otros Discos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies