portada del disco Lágrimas de Cocodrilo

Tras estar apartado de los focos debido a sus conocidos problemas de salud, Casal volvería en 1987 con este nuevo LP, “Lágrimas de Cocodrilo” (EMI-Odeon, 1987), y más concretamente con su “Eloise”, a recuperar la senda del éxito.

Versión de la versión, no seré yo el que le reste méritos al clásico por excelencia de Tino Casal. Sin duda se trata de todo un hit en su carrera, pero, a mi modo de ver, situado en un peldaño inferior al de otros tantos tales como “Champú de huevo” o “Embrujada”, por comparar con canciones del mismo corte. Comercialmente funcionó hasta el punto de convertirse en la canción favorita de los que no conocían a Tino Casal.

Lo que está claro en este trabajo es que Tino vuelve con ganas, con muchas ganas, y si en su anterior entrega parecía haberse autoimpuesto cierto freno en sus cualidades vocales, ya en “Noche de perros” advertiremos que el desenfreno va a ser una constante. Por si esto fuera poco, en “Degeneración” se vuelve a la temática de las bajas pasiones que de forma tan interesante Tino nos ha sabido siempre detallar: “Ser degenerador no es amar y ser amado / ser degenerador es revolcarse entre la suciedad”.

Sin embargo, el disco vuelve a mostrar síntomas de flaqueza. “Santa Inquisición” es un tema que no habría tenido cabida en sus dos primeros trabajos, y en general, empezamos a advertir un regustillo hipercomercial en la producción difícil de explicar. Sensaciones enlatadas, ritmos demasiado nítidos, agudos de estudio y graves demasiado limpios.

Los estribillos y los ritmos se tornan conservadores y homogéneos, accesibles y mucho menos contundentes, líricamente hablando, algo que, referido a un personaje tan extremo en apariencia como lo podía ser Tino Casal, clama al cielo, y denota una grave carencia.

Y no es que estemos asistiendo ante malas canciones, ni mucho menos. Solo que la excesiva homogeneidad impide que resalten unas sobre otras, llegando a un extremo en que uno quiere que suceda algo radical: que se termine el disco o que explote el reproductor, pero por Dios, que pase algo.

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