portada del disco La Última Esperanza de la Locurita

Por fin sacaron La Stasi el disco que garantizaba la continuidad de la banda. El parón que habían iniciado en 2008, sólo interrumpido por conciertos concretos, en los que además solían presentarse bajo el enigmático nombre de La S.G.A.E. no hacía sino poner más nerviosos a quienes esperaban más material de los madrileños. Finalmente, los rumores que corrían a partir de 2011 resultaron ser ciertos y tras retomar la dinámica de ensayos en abril de 2012 el trío se cerró en una sesión de jornada única en el Rock Palace para grabar y mezclar los nuevos temas. Lo hicieron en el estudio que en dicho local madrileño tiene Lobo, uno de los técnicos de sonido.

Editado por su hombre de confianza, Alfredo (Discos Regresivos) decidieron también arroparse en conocidos de primera línea para el diseño de la portada (Alberto Porras, de Coprolitos), y las fotos de promoción e interior (Carlos, hermano de Alberto y Vera, compañero en Mundo Subnormal, el programa de radio que hace Demi, el bajista).

Disco atractivo, por la foto de la banda del interior, por ejemplo, o por las líneas que incluye Emilio, el batería, con un inevitable punto de emotividad que se adapta bien a la geografía humana del trío. Mensaje tranquilizador en el que se explicitan las ganas de seguir haciendo discos y auténtica proclama de identidad: lejos de querer triunfar en la música y de acrecentar egos personales La Stasi es un proyecto que se dirije premeditadamente a la derrota.

Reconocimiento ante posibles puristas de las muchas aficiones y hábitos personales y cotidianos que les colocan en las antípodas del punk, las palabras de Emilio parecen también poder aplicarse en el plano estrictamente musical, ya que si algo prima es la irreverencia; y a raudales la sigue derrochando la banda madrileña. Problemas para cagar, himnos onanistas, cuestiones depilatorias varias, que hacen pensar en las letras de Siniestro Total, o las cruzadas que acostumbran contra la modernez y los ambientes guays. Todo ello aunque suponga arremeter contra lo más underground de una ciudad como Nueva York.

No quita todo ello el que se pueda uno encontrar verdaderos trallazos de intensidad: "Soy un hombre de sillón", "Nueva York", "La casa de Kambo" o la speedica (en onda Toy Dolls) e ininteligible "Ay Oma", con la que cierran el disco, deberían ser pruebas más que suficientes de la contundencia de la banda. Sigue sin defraudar en lo musical La Stasi.

Te previenen de que no se puede contar con ellos para revolución alguna. Cock Sparrer lo cantaba, algo más en serio, en su "Watch your back"; La Stasi menciona su apatía.

Repiten la secuencia de la semana, tanto para indicarte los dias propicios de drogadicción ("Yonkis de fin de semana") como para relatar el diario de desencuentros de una pareja ("No es por ti") y versionan el "I wanna be your friend" que oyesen de los Ramones para indicarle a la chavala que son capaces de convertirse en los pagafantas con tal de meterse en su entrepierna con ánimos gastronómicos.

Se les oye cantar a los tres, pero parecen haber optado por dejar más minutos al micrófono para Emilio, del que quieren explotar el curioso timbre de voz que el paso de los años no le consigue borrar.

Por escrito han dejado escrito que seguro que sacarán más discos. Esperemos pues que no nos tengan con la misma incertidumbre que en esta última ocasión.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies