portada del disco La Transición de Fase

Tras una hibernación que dura tres años, la banda se reinventa -en prácticamente todos los sentidos; de hecho, el único componente inicial que sobrevive es Beni Ferreiro- eso sí, su gran mérito es hacerlo sin perder sus señas de identidad. Las programaciones electrónicas mantienen su protagonismo y las guitarras suenan más enérgicas que nunca, acercándose por momentos a bandas como Artic Monkeys. El punto fuerte siguen siendo unas letras muy trabajadas y cargadas de emotividad.

En esta ocasión, a la habitual colaboración de Paula Gamallo en "Adán y ella", hay que sumar las de Miguel Rivera (Maga), que presta voz en “Sin mentiras”, y Adolfo Langa, voz en “Desarrollo de la autoestima”.

Abre un medio tiempo pausado, “Al otro lado del universo”, que pone de manifiesto la marcada personalidad de la banda. Podemos hablar de ecos a Radiohead, pero lo cierto es que a estas alturas Igloo muestran un sonido propio muy identificable. El corte trata sobre lo cerca que puedes sentir a una persona y al mismo tiempo, lo lejos que puede estar; de lo complicado que es a veces dar el paso para iniciar una relación sentimental con alguien al que te une una profunda relación de amistad.

Confesos seguidores de "Lost" (ABC, 2004 - 2010), “Veranos del oso bipolar” es un homenaje al oso polar que tantos quebraderos de cabeza ocasionó a los fans más devotos de la serie (me refiero a esos que elaboran cientos de teorías de lo más diversas no solo sobre la isla, sino también acerca del espacio y el tiempo). Un corte sobre la bipolaridad que todos podemos llegar a manifestar en ciertas ocasiones, con unas guitarras cargadas de fuerza que dirigen la acción con maestría y un bajo enorme.

Sin mentiras” es una de las cimas del disco, con unas brillantes programaciones que generan paisajes electrónicos por los que pululan guitarras enérgicas, juegos vocales redentores y un “me limito al silencio” que penetra hasta lo más hondo. Por su parte, “Azul casi transparente” es una revisión del corte que ya había aparecido con anterioridad en “Una Luz de Estío Glacial” (Junk, 2006).

Canciones como “Todos somos átomos” y “El pase de la muerte” ponen de manifiesto la vuelta de tuerca que ha tenido su sonido. Nos encontramos con guitarras afiladas, programaciones desbocadas y una rabia totalmente desatada.

Diez canciones, diez historias que se grabarán también en formato audiovisual mediante diez videoclips con la empresa pontevedresa Evofoto.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies