portada del disco La Traición de Wendy

¡Queremos una máquina del tiempo pero ya! Es el mensaje que se desprende de "La Traición de Wendy" (Universal, 2002), el cuarto disco de estudio de Ismael Serrano. Lejos de la superstición, trece canciones merodean los recovecos de la nostalgia de todo lo que fuimos y los ángulos rectos del temor de no saber qué seremos. Conjugando en un tiempo indefinido, el cantautor madrileño asienta su personalidad con un disco lleno de madurez, tanto a nivel instrumental como lírico, sin perder del todo la esencia más clásica y renovando su tradicional temática. Compromiso social, sí, pero lleno de actualidad.

"Un hombre espera en el desierto" -se acuerda de los que no recuerdan al Sáhara- y "La ciudad de los muertos" no olvida “las almas perdidas” de El Cairo. A medio camino entre la realidad y la ideología está "Prende la luz", una de los temas en los que no sólo se devuelve al oyente el tiempo perdido, sino la vena más idealista y la ganas de pataleo, de cambiar el mundo. Y entre tanto Wendy haciendo de las suyas. Le demuestra al pequeño Peter Pan que el tiempo pasa, y que sin darse apenas cuenta se ha hecho mayor sin pedirle permiso. "Si Peter Pan viniera" y "Pájaros en la cabeza" recuerdan la fortuna de los que pudieron ser niños y "Cien días" sugiere que es una lástima no serlo y la faena que supone comenzar a emplear con más frecuencia verbos como doler y no amar.

Amor tampoco es lo que falta en el cuarto álbum de Serrano -hay que distraerse del tic-tac del reloj- pero un amor más calmado y menos casquivano, fruto del reposo, de la estabilidad. Un amor delicioso, de tardes de sofá en "Eres" y de abrazos y besos, de muchos "te echo de menos" en "Qué andarás haciendo ahora".

Sin embargo, y aunque las letras de "La Traición de Wendy" son algo a tener en cuenta, destaca sobre todo la evolución musical del madrileño. A ritmo de bandoneón argentino en "Buenos Aires 2001", de un desgarrado blues en "Fue terrible aquel año" (la aportación poética de Rodolfo Serrano en el disco) o de la como poco sorprendente "Cobertura 95% del territorio nacional"; ¿samplers de broma o experimento sin igual?

Además, el abanico instrumental se abre para llenar de sinestesias las canciones. A saber; Trompeta, trombón, mandolina, percusión, bandoneón, contrabajo... Toda una mezcla de sabores sintonizados a la perfección.

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