Primer LP de Perräs Salvajes, a 12", 45 r.p.m., y último con Meri a la voz principal. Tras su marcha sería la bajista, María, la responsable del micrófono.

Presentado con diseño logradísimo, la portada, que se despliega para continuar el dibujo en la contra, muestra a una manada de perras o lobas salvajes haciéndose cargo de la situación tras haber colisionado un coche de noche contra un árbol. Todo apunta a que el cuerpo, aparentemente sin vida, que yace fuera del automóvil, va a ser objeto de la rapiña de los depredadores que se van acercando a la escena del accidente, probablemente resultado, por otro lado, de la afición por la velocidad y las ganas de comerse la carretera demostradas en trabajos anteriores.

De la grabación se encargó Txutxi (componente de Bataälla y responsable de Como Churros Grabaciones) como ya hiciera con el disco que compartieron ambas formaciones. Se editaron 666 copias que distribuyeron los numerosos sellos participantes en el proyecto.

Es precisamente en "Las malditas puertas abajo", la canción que cierra el vinilo, donde describen el modus operandi de la manada representada en la portada: "Por la noche y siendo cautas abrimos sus entrañas. Somos perras callejeras y cazamos en manada". Prometen, para defender la guarida y hacer añicos sus puertas utilizar uñas y dientes. La misma manada con la que amenazan vengarse en "La calle y la noche también son nuestras".

Actitud desafiante, de alimaña nocturna, que acompañan debidamente con su música desgarradora, donde la voz principal se ve obligada a abandonar el registro humano para convertirse en la de una fiera, y a la que propiamente sólo se le entiende bien el "Un, dos, tres, cuatro" con el que arrancan en el primer tema.

Guitarras contundentes, perfectas haciendo tanto de cuchillas desgarradoras como de martillo pilón. Ritmo trepidante e inclemente sobrepasando con creces los límites del puro punk rock a secas para empaparse de hardcore metalizado, acorazado que haría palidecer por momentos a los propios Motörhead.

¿Servir y proteger? Ellas dicen no necesitar el brazo armado del poder. Golpear, torturar, prohibir y hacer callar se antojan trabajos y misiones inaceptables. Así se desgañitan para hacértelo saber.

De igual manera retratan Madrid como un mero amasijo de asfalto y hormigón en el que no merece la pena vivir si falta la amiga. Se repetirá el hormigón armado, como educador de impaciencia y violencia en "Expansión del campo de lo posible". Quemarlo todo, hasta la misma carretera, para construirlo de nuevo, mensajes abrasivos e incendiarios.

Perräs Salvajes se muestran implacables, animales y sobre todo, no dejan atisbo alguno de que se puedan domesticar, que su música se pueda suavizar.

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