portada del disco Join The Riot

Con los acordes iniciales de "Mess around", The Smoggers abren la puerta a un nuevo viaje por las profundidades del rock oscuro, canalla y pantanoso al que se dedican con cuerpo y alma desde siempre.

A eso y a algo más porque en su llamada a la revuelta se trasluce cierta dosis de rabia. Con más que suficiente crédito a sus espaldas (varios EPs y miniLPs, giras internacionales...) los de Sevilla siguen sintiendo la necesidad de seguir defendiendo, desde el mismo vídeo promocional del nuevo disco, que sus bazas no son el virtuosismo con los instrumentos, que sus argumentos pasan por algo más racial y salvaje. Se nota además, a la hora de preguntarles por su actividad en los escenarios, la perplejidad de recibir una respuesta más entusiasta fuera de nuestras fronteras que jugando en casa. La hoja interior de este "Join The Riot", por ejemplo, está plagada, sobre todo, de referencias de combos internacionales acreditando la valía de The Smoggers.

Ellos responden a todo eso radicalizando su discurso a la hora de componer, más fieles que nunca a un género canalla que sirve de banda sonora ideal a cine de serie B, historias de monstruos y criaturas infernales varias. Imponen en su nuevo disco un ritmo frenético desde el primer minuto. Canciones que elevan la tensión desde su arranque a límites extremos, excitación a tope, garage-fuzz en su versión extrema.

Las canciones de este "Join The Riot" plantean una versión oscura y cruda de la filosofía de Fuzztones. Siniestros como en "Youl'll never know" (una de las canciones en la que la armónica se siente más protagonista; otra es "Shake it up!") o en "Sólo una vez más", una versión extraída del repertorio de The Chob.

Locura total de garage-beat en "Dando vueltas", con coros y teclados más que notables, fraseos de beat en "Bamalama" y toques de psicodelia en "No estaré".

Parecen contar también en algún momento con el estudio como un efecto más de sonido, algo así como lo que gustaba hacer Phil Spector, en lo envuelta y recubierta que suena "No estaré".

La otra versión, la de los Tamrons, "Wild man", la construyen con guitarreo que lo llena todo de intriga y suspense en el que canta Ana. Siguen admitiendo rotaciones en lo que a cantar se refiere, como otras veces.

La canción que da título al disco, la que abre la segunda cara, es un instrumental. Únicamente aparece una voz con megáfono, que a tenor de las fotos de la hoja interior pudiera ser el propio Mike Mariconda, quien les vuelve a producir tras pasar por los estudios de Maxi Holler.

Un LP que condensa a The Smoggers en su mejor versión. Encima como larga duración y con una portada espectacular, por la foto, la grafía.... puro 60s.

Más que recomendable.

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