portada del disco Hermanos de piel

El LP del retorno de P.V.P. después de tanto tiempo. El disco con el que hubieran querido levantar el ánimo de Jorge, el amigo y batería de la primerísima formación, enfermo de un cáncer que se lo llevó antes de poder ver los resultados de esta reaparición. Surgido, según cuentan sus protagonistas, cuando Juanjo (vocalista y guitarrista) le hace llegar la letra de la que será posteriormente una de las canciones, "Señor Presidente" a Jesús (guitarrista).

Una vez puestos a ello, trabajan por separado, cada uno desde su casa, y poniendo de vez en cuando los resultados en común. La grabación final se realiza de hecho en el estudio casero de Juanjo, La Pequeña Jamaica, aunque algunas contribuciones particulares de algunos instrumentos en Box y Torres Estudios. La materización corrió a cargo de Jesús N. Gómez, un técnico con el que los madrileños ya habían trabajado.

Conscientes de la carga emocional del trabajo, de todo lo que tiene de reivindicación, optan además por recuperar para la portada el diseño que había hecho en sus momentos el padre de Juanjo, publicista entonces, para la hoja interior del dsico de debut "Miedo" (Belter, 1982), y que adapta para la ocasión su hermano Goyo.

En lo musical el disco tiene mucho de protesta calma, de crítica contenida y sosegada formulada por quienes reconocían tener "más años que un disco de Julio Iglesias", en una época especialmente convulsa, eso sí, la de las primas de riesgo y economías de la Europa del sur en caída libre. De ahí, por ejemplo, letras como "Oxígeno", una de las primeras en las que empiezan a apretar las clavijas y darle brío.

Y es que hasta entonces la propuesta pasa casi por una actitud próxima a la del cantautor, que no es acústica por el poderoso arrope por detrás. "Sobran motivos para la insurreción / Hoy es el sistema el que te quiere joder" dicen en "Los tiempos están cambiando" o la incontinencia verbal para no dejar de cantar y social para no dejar de protestar.

Conciencia, contra el maltrato, a favor de una infancia que sólo pide sobrevivir, una tarea harto complicada en los tiempos que corren, emotivo recuerdo para con el compañero que se ha ido... las letras no tienen nada que ver con las ligerezas del último tiempo, cuando cedieron ante la comercialidad que le pedían los sellos.

Guitarras poderosas, bajos que hacen retumbar el vientre del oyenter, pero lo cierto es que no es hasta casi el final, cuando se alcanza "Conciencia" o incluso "Nadie responde", que se ponen realmente ariscos, las guitarras se vuelven realmente duras, haciendo pensar incluso en las maneras de Barricada

Como extras añadieron, por una lado, una versión extendida de "El coche de la plas", el clásico de su repertorio, con sección de viento a cuenta de Patxi Urchegui (trompeta y fiscornio), Roberto Pacheco (trombón) y otro viejo conocido de la banda, Fernardo McCatty se encargó de los arreglos en los metales. Además, si bien el bajo en todos los temas del disco fue cosa de Manolo UVI, para trabajar esta versión contaron con el bajista original José Hernan.

Y por otro, una frivolidad, una toma casi de discoteca de "Entre las ruinas" para cerrar el capítulo de los bonus.

Es más que probable que sea efectivamente el disco con el que se han sacado la espina clavada desde hacía años.

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