portada del disco Hasta El Final

Primer disco de Subterranean Kids fuera de la estricta autoedición que habían ejercido tanto en la maqueta "Subterranean Hardcore" (Patizambo, 1985) y el LP "Los Ojos de la Víctima" (Patizambo, 1989).

Con portada en la línea de su trabajo anterior, confeccionada a partir de composiciones artísticas en las que aparecen rasgos de la cara, bien rostros u ojos en este caso, mirando al espectador. Los créditos mencionan a Segio Oca y Jordi Llansamá en los capítulos de diseño.

Grabado en los estudios Sonomanía de L'Hospitalet de Llobregat, Boliche contaba haber pasado por un pequeño infierno en las sesiones correspondientes. Los estudios comenzaban entonces a funcionar y el grupo tuvo que trabajar entre una jungla de cables y sufrir pérdidas de pistas ya grabadas. La edición corrió a cargo de Raúl Nuñez, de La Isla de la Tortuga.

Auténtico ejercicio de muestra de las facetas en las que se puede facturar el punk-hardcore: Recorre los aires casi de metal cuando frena y de speed demoledor al dispararse en "Hasta el final" situada como arranque de la segunda cara; muestra estiramientos gomosos y devaneos de bajo-batería de funky en "Tú no eres nadie"; enseña contundencia amenazante en "Amigo"; trabaja punk-rock clásico en "En este lugar".

Disco preñado de temas indispensables, no ya en el repertorio de Subterranean Kids, sino en el de una década, resulta difícil deshacerse de alguno. A los mencionados antes resultaría imperdonable no mencionar "Sentirme libre", el canto a la independencia personal cueste lo que cueste, "La rabia" que me parece una canción redonda o "Ciudadano ejemplar", el torpedo a la línea de flotación de la sociedad bienpensante.

Con este último tema acaba la primera cara, una de las más intensas y agotadoras que te puedes echar encima. Y es que en general no hay respiro, tan sólo cabe agarrarse a la estructura quizás más clásica, sin apenas interrupciones o cambios de ritmo de la ya mencionada "La rabia" porque "Has llenado ese vacío" o "No puedo perdonarte" son hachazos de fuerza y velocidad como sólo los concebían bandas como IV Reich o R.I.P.

Algunas ráfagas del comienzo de "Los hijos del miedo" me recuerdan al "Living on dreams" de Vice Squad. Como marcan los cánones del género, en escasos 2:22 minutos a la canción le da tiempo a revolverse de muy diferentes maneras, coexistiendo todas ellas en una línea rítmica de velocidad.

A mi juicio el mejor disco de Subterranean Kids. Un disco imprescindible.

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