La ópera prima de Gúdar daba salida a las primeras maquetas y demos caseras de la banda y algunas canciones ya trabajadas con la formación original completa (Albert, Olivia, Nele, Eloy, Alberto y Elena), con el nuevo equipamiento técnico adquirido en el local de ensayo de Bellvitge. Crearon expresamente el sello fantasma El Piñonero Grabaciones para la autoedición de este primer álbum en CD, encargándose colectivamente de la producción y edición. La portada corrió a cargo de Guille Mendía.
Estas primeras canciones de Gúdar mostraban un low-fi lírico experimental delirante de alto voltaje imaginativo que ya sería definitorio. El sonido es cercano y desnudo, como corresponde a un primer trabajo artesanal. Destaca por su profundidad emocional y su poesía de la memoria la delicadísima «Los animales», y por su ácido gancho costumbrista una primera versión de la genial «Una flor en la solapa», ya recogida en el primer recopilatorio de «Aplasta tus Gafas de Pasta» (Aplasta tus Gafas de Pasta, 2007). Algunos temas, como «Uve de mar» o «Nacho amor» muestran su deuda con el primer Nacho Vegas. Este primer trabajo les sirve de presentación en el circuito alternativo madrileño, donde comienzan a ser conocidos gracias a la difusión que le prestan los Aplasta desde su radio y la red Myspace.