portada del disco Flamingo's

Retomada la confianza, nuestro héroe decide no acomodarse en el éxito y, en lugar de hacer un disco continuista, da otra vuelta de tuerca en su tercer largo. La extensa y magnífica gira Pequeño Cabaret Ambulante le proporciona una fuerza renovada para volver al estudio con nuevas ideas.

Grabado y auto-producido por el artista en los estudios Music Lan de Figueres (Girona), "Flamingo's" (Hispavox, 2002) fue fruto de un período de gestación más propio de un humano que de un LP: nueve meses. En él, abandona la sencillez y la búsqueda esencial de "Pequeño" (Chrysalis, 1999) para convertirse en un crooner respaldado por una dinosáurica big band. Con canciones con más de ciento cincuenta pistas de sonido, una banda de nueve músicos y, por si fueran pocos, Bunbury tiró de agenda y llamó a varios colegillas: Jaime Urrutia, el multi-instrumentista marroquí Suhail, Justo Bagüeste del proyecto experimental I.P.D., el guitarrista Guille Martín, el ex Último de la Fila Quimi Portet, el ex Elefantes Shuarma, el Brian Eno español Carlos Ann, el músico multidisciplinar Kepa Junkera y Adrià Puntí entre otros. Cómo cupieron todos en el estudio es un misterio a resolver por National Geographic.

La suma de todos estos componentes da como producto un disco sobrecargado, rococó, irregular y excesivo. Y, como no, muy ligado al devenir personal del zaragozano; la portada, nuevamente se cierne la sombra de Bowie, veáse la portada de su disco "Let's Dance" (EMI, 1983), es una dramatización de su momento personal (pasaba por una reciente separación amorosa); golpeado por el amor, el púgil sigue en pie en el ring. Además de un homenaje al también mañico Perico Fernández. Varias canciones translucen una visión un tanto rencorosa con las mujeres, como la tanguera “No se fie”.

"El club de los imposibles" resume esa intención de crooner acompañado por una big band, y un sentido como de rat pack ibérico también se desilza por las canciones. El glam y... sorpresa, David Bowie, se cuelan en el reconocido homenaje "Lady blue" y de forma más indirecta en el pegadizo single "Sí". "Sácame de aquí" profetiza el futuro y del resto del disco quizá se pueda aprovechar alguna idea, pero esta apuesta por el cabaret barroco no cuaja del todo bien. Demasiadas canciones, y demasiados demasiados, así, en general.

Sin embargo, el disco, aunque de calidad inferior a "Pequeño", supone la vuelta a la primera página de Bunbury, a la venta de discos masiva y a las giras interminables, en España y en Sudamérica, su segunda patria. La cristalización de este sonado y sonoro éxito se puede apreciar en la publicación del DVD “Una Cita En Flamingos” (Hispavox, 2003), con diversos conciertos de la gira. Bunbury se baja del ring alzando los brazos en señal de victoria. ¿Próximo combate?

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