portada del disco Fiesta Democrática

Seis temas incluyeron los madrileños de Rumania en el disco que se fueron a grabar en julio de 2009 a los estudios Tigruss de Gandía, Valencia. Tan sólo dejaron fuera uno de los que registraron en aquella grabación. Una sesión además que pasó por un auténtico record en el que los temas se grabaron en tomas únicas por la mañana y por la tarde se mezclaron. Pepelu, el responsable de los estudios, decía haberse soprendido de lo sucio que había quedado el disco habiendo utilizado un equipo y unos medios tan buenos como los que consideraba tener en sus instalaciones.

Editado bajo un pretendido respaldo institucional que nunca recibieron este tipo de bandas del punk de la capital, el sello que aparece Ayuntamiento de Madrid no tiene nada de municipal, sino que es el de Sergio y Alfredo, amigos cercanos del grupo.

El sencillo gira de alguna forma alrededor del tema que lo abre y que le da título: "Fiesta democrática". La portada del álbum está plagada del lema "Democratic party" como fondo del sanguinolento nombre de la banda. La hoja interior la utilizan para las letras por un lado y para una especie de comunicado o declaración de intenciones de la banda. Aprovechan además para hacer una somera presentación de cada uno de los miembros que, con su diversidad, dicen aparecer como una especie de Village People.

Desde el comienzo bajo contundente y guitarras sucias, premeditadamente reverberantes y con querencias a las de algunos grupos de street-punk británicos por ejemplo. La verdad es que tampoco se prodigan tanto en la escena patria, y es una pena. A Jaime parece acompañarle Demi en la cuestión de los coros.

"Estoy en el colegio electoral / Hoy se me va a escuchar / Porque celebramos la libertad / de ser un subnormal", cantan. No es precisamente irreverencia la que destilan para empezar el disco, sino más bien cruda ironía en el posible himno para la generación desencantada de la Democracia que tan orgullosamente lograron su padres.

Y puesto a mostrar coordenadas alejadas del punk mongol que se les atribuye, continúan con "R.R.H.H.", en la que critican el peso que los departamentos de Recursos Humanos tienen a la hora de condicionar el futuro de uno. Original punto de vista nada descabellado por otro lado.

En el final de la cara A, "El hijo negro" me recuerda mucho al "Oh qué raro soy" de Siniestro Total, aunque en este caso la historia de aparente "normalidad", con preferencias políticas de (extrema) derecha, que se ve truncada por el nacimiento de un niño negro.

La cara B del vinilo, que quizás baja un poco con respecto a la primera, aboga por el terrorismo nacido del aburrimiento de salón desde el comienzo. "¡A matar!", en el que Suso parece encontrar por momentos alguna que otra dificultad para mantener su timbre de voz, tiene posibles conexiones con el "Soy un hombre de salón" que luego sacara La Stasi, de igual forma que luego, en "Menos a mi abuelo" comparte la especial relación relación de ese trío madrileño con la tercera edad.

"Soy millonario (que te den)", que arranca con la batería, pudiera sonar a la radicalización del "Quiero ser millonario" de Ilegales. Eso sí suena especialmente cruda, con los tonos más oscuros de todo el disco.

Disco que gustará a muchos de los aficionados del punk nacional con vistas puestas en las propuestas que se destilaron en estas latitudes en los 80. Peca, eso sí, de no hacer esfuerzo alguno por mostrar un poco de variedad.

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