portada del disco Escapar con el Anticiclón

Satisfechos debieron de quedar ambas partes para darse una nueva oportunidad. Y no estoy hablando de ninguna relación sentimental que tanto salpican los temas de Manos de Topo, ni es ninguna de las estrofas de alguna de las canciones aquí incluidas. Sino de la tarea ejercida por Ramón Rodríguez (The New Raemon) en calidad de productor en el split, “El Momento Único” (Sones, 2011) que Manos de Topo compartió con Tarántula.

En dicha grabación la instrumentación daba un paso de gigante respecto a trabajos pretéritos del grupo, y aquí la encontraremos más desarrollada. Cierto es que nos quedaremos sin defensa ante aquél que achaque esto a la mano de Ramón. Pero dicha influencia no empaña el resultado final. En el camino abandonan su querido Casio. Mientras que el xilófono y los teclados marca el ritmo de muchos de los temas. Nos encontraremos arreglos de cuerda, una mayor electrificación de las guitarras y el impagable violín de Sara Fontán. A los que hay que sumar los coros de María Rodés o los del propio Ramón Rodríguez.

La voz de Miguel Ángel Blanca por momentos acompaña más los temas como podemos comprobar en “Tragedia en el servicio de señoras” o en “Haz tu magia”, el tema más pop del lote. Tampoco a estas alturas de partido le vamos a decir que lo cambie radicalmente. Más que nada porque se perdería el factor diferenciador. Pero sí abandona cierto histrionismo en algunos cortes. No en “En sintonía” donde lo bueno que aporta el violín se compensa con unos teclados desfasados y unos coros poco conjuntados, o en “Las siete diferencias”. Uno de los temas donde musicalmente más se nota su evolución con esas guitarras distorsionadas del final.

Pero sí es cierto que algo dentro de ellos ha cambiado. No sé si decir madurez, ya que esto no suele venir acompañado por nada bueno. Pero si no es esa la palabra justa, entonces una análoga. Las letras son menos absurdas, más cercanas. Y estableciendo paralelismos con temas pretéritos. El personaje de “Escapar con el Anticiclón” (Sones, 2011), como el propio grupo, ha evolucionado dándose la oportunidad de equivocarse (“Maquillarse un antifaz”). A pesar de que en general es un álbum más triste (“Mejor sin pijama”).

De entre todos los temas destacaría cortes como “Animal de compañía”, para el que escribe el tema más interesante, no ya de este disco, sino de toda la carrera de Manos de Topo; o “Mentirosa”. Canciones que marcan la diferencia con el resto y destacan por algo más. Y porque no, un deseo de que este sea el camino a seguir por el grupo en un futuro. Muchos nuevos adeptos no reclutarán pero no creo que sus acérrimos seguidores los vayan a abandonar por esta evolución.

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