Entre el Cielo y el Suelo

Con “Entre el Cielo y el Suelo” (BMG / Ariola, 1986), Mecano se sitúa mucho más cerca de lo primero que de lo segundo, logrando la llave del éxito masivo, que ya nunca les abandonaría, siendo el mayor peso del mayor de los Cano en el papel compositivo clave en este asunto.

Pese a lo diferente del ritmo, comienza el disco con una canción que en un inicio nos recuerda a los temas de su disco de debut; un espejismo, pues pronto Ana comienza a cantar con un registro diferente, y las letras empiezan a ganar peso. Cantando como ya había dejado entrever en “Ya Viene el Sol” (CBS, 1984), se configura el primer clásico del disco. Ya en “Hijo de la Luna” se disipa toda duda existente: esto no tiene absolutamente nada que ver con los orígenes neo-románticos. Por cierto que Monserrat Caballé haría una versión de la misma, y quizás fuera a partir de este momento que José María Cano se obsesionara con crear una ópera, hecho que realizaría tras la disolución de la banda, dicen que endeudándose hasta lo inimaginable.

Y no se si seré sensato / lo que se es que me cuesta un rato hacer / cosas sin querer / y aunque fui yo quien decidió que ya no más / y no me cansé de jurarte / que no habrá segunda parte / me cuesta tanto olvidarte”. El que no acepte que esta estrofa es simplemente genial, que se desprenda de sus estúpidos prejuicios. No queda otra. Y a partir de aquí el disco crece más aún en intensidad con la animosa y divertida “No tienes nada que perder”. Simplicidad musical, teclado y leve guitarra. Nada de esas sobrecargas de arreglos que los críticos achacaban al menor de los Cano en sus primeros trabajos. Un pop clásico, sencillo, que funciona, y que se distingue de sus descendientes (La Oreja de Van Gogh, por ejemplo) en que los creadores tenían bastante más originalidad y capacidad lírica que ellos, poniendo historias en boca de una talentosa voz en ocasiones de ambigüedad andrógina, por lo masculino del discurso. Se sigue en la misma tónica con “Las curvas de esa chica”, muy del europop que tanto explotaría Roxette.

Muchos detractores de Mecano esgrimirán la excesiva epicidad de algunas de las canciones, pero ello es un defecto del mainstream, aplicable igualmente a bandas como U2 o… Arcade Fire. Sea como fuere, lo cierto es que “Cruz de navajas” apareció en todo tipo de listas, comerciales y especializadas, como de lo mejor del año, recorriendo el mismo camino que Dinarama, pero desde el otro extremo. Reposada canción que cuenta un crimen pasional desde la cotidaneidad (sí, aunque parezca increíble no sólo el indie se ocupa de ello) y que está a la altura de grandes clásicos de la década, como “La chica de ayer” de Nacha Pop o el “Para tí” de Paraíso.

“Las cosas pares” se encarga de introducir el elemento naif y minimalista en un trabajo que se revela como un gran éxito del pop español.

Lo mejor, sin embargo, estaría aún por llegar.

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Tracklist:

CD 1

  1. Ay qué pesado
  2. Ángel
  3. Hijo de la Luna
  4. 50 palabras
  5. Te busqué
  6. Me cuesta tanto olvidarte
  7. No tienes nada que verder
  8. Las curvas de esa chica
  9. No es serio este cementerio
  10. Cruz de navajas
  11. Las cosas pares
  12. Esta es la historia de un amor

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