elbicho VII

Evolución. La palabra mágica. El santo grial. La tierra prometida. Si en tu nuevo disco no hay “evolución”, date por acabado, amigo. Entre todos hemos conseguido que el término en cuestión pierda todo su significado cuando se emplea en el contexto de un debate musical. Aunque a veces se dan unas pocas excepciones en las que adquiere más sentido que nunca.

Como por ejemplo en “elbicho VII” (DRO, 2007). Sí, aquí hay una evolución real. Por primera vez en su carrera el grupo se atreve con ritmos como el reggae, la salsa, la bossa o incluso la samba. De esta manera, el ya riquísimo vocabulario de la banda se amplia hasta extremos insospechados.

Otro aspecto fundamental en el, por el momento, último álbum de elbicho, es la sensación de que estamos ante una especie de reedición de la suite del trabajo anterior, aunque esta vez la suite es el disco en su totalidad. En efecto, los títulos que aparecen en la parte trasera del disco no serían tanto los de unas canciones independientes entre sí como los de las distintas secciones de una extensa pieza musical.

“VII” (siete son los miembros del grupo) cuenta además con la producción de Tino di Geraldo, un viejo conocido que ya produjo el debut de la banda, y que aquí hace un trabajo magnífico, consiguiendo un sonido poderoso, lleno de matices y de un empaque casi orquestal.

La música, como siempre, es extraordinaria. Por supuesto no se olvidan de su inspiradísima vena rumbera (“De vivir”, “De respirar), ni de las jams  (“De resaca”), ni tampoco de sus hermosos remansos melódicos (“De la ciudad”, “Todas las noches”).

Con todo, lo más interesante de este “elbicho VII” son las novedades. “De esconderse” son unos tanguillos que terminan mutando en un sabroso número salsero. Fascinante. “Los rokipankis”, single de presentación del disco,es un contundente hard-rock rumbero, y mientras que en “Caminito” nos invitan a bailar a ritmo de samba, en “De la misma manera” y “De perder” nos deleitan con su irresistible visión de la bossa-nova. Con“Ropa tendía” llega el turno del reggae y de Bebe, que hace una discreta aparición en el disco de sus compadres.

Aunque sin duda los dos grandes momentos del disco son “Condena” y “Caradura”. La primera es una impresionante suite dentro de la suite, en la que hay sitio para casi cualquier cosa: rumba, lisergia, rock y hasta una especie de imparable marcha épica a golpe de timbal. Mención especial merecen aquí esos gitanísimos coros de La Carbonera. “Caradura”, por su parte, es un nuevo festival de ritmos que confirma, por si a estas alturas todavía hacía falta, que estos muchachos conocen a la perfección la música de Guadalquivir. En la parte final se insinúa una especie de danza mora sobre la que Campello canta furioso: “Van toas las flores siempre marchitando toas las cosas / y entre los colores rosa, rosa”. Bestial, en serio.

“elbicho VII” decepcionará a los que esperen encontrar una bomba de relojería como la del disco anterior, pero aquí hay evolución, oiga. Y mucha buena música. Si siguen por este camino el límite, como decía aquél, es el cielo.

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Bajo la etiqueta flamenco-fusión nos han vendido...

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Tracklist:

CD 1

  1. de vivir
  2. de respirar
  3. de esconderse
  4. los rokipankis
  5. de imaginar
  6. de tu mirar
  7. de resaca
  8. condena
  9. caminito
  10. todas las noches
  11. de la misma manera
  12. de perder
  13. de la ciudad
  14. caradura
  15. ropa tendía

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