Pensando en cómo se ha desarrollado la carrera de Brighton 64 desde su retorno en 2011, la consecución de un álbum como «El Tren de la Bruja» (BCore, 2017) tiene bastante sentido: empezaron con un disco que bien puede valer como una formulación de ideas que es seguido de otro que supone la concreción de las mismas; un disco adecuado frente a un álbum brillante.
Misión cumplida, ¿no? Y ahora, ¿qué? ¿Seguir la senda marcada por «Modernista» (BCore, 2015) o explorar otros caminos? Conociendo a nuestros protagonistas y el espíritu que han adoptado en esta nueva andadura, quedaba claro que la respuesta correcta era la segunda opción.
El germen de este doble LP se encuentra en el gran momento de producción y creatividad por el que los miembros de Brighton 64 -en particular Albert– están pasando, por lo que deciden que su próximo álbum será doble. De ese modo marcan un hito, un momento emblemático de su carrera, como muchos de sus referentes lo han hecho en el pasado: Bob Dylan, The Rolling Stones y, por supuesto, The Who.
En ese momento Albert vuelve a contactar con el escritor Carlos Zanón, quien ya colaborara con ellos aportando la letra en «Síndrome de Rebeca» de su anterior largo, y le propone idear un relato para dotar a este nuevo álbum de un argumento conceptual que le dé forma y unidad y, a partir de ahí, ir expandiendo sus posibilidades. El propio Zanón escribe varias canciones y hace de narrador de la historia.
Para la grabación de este proyecto vuelven a confiar en Santi García y su estudio Ultramarinos Costa Brava. Además, Pablo Jiménez -compañero de los hermanos Gil en Los Brigatones– se hace cargo del bajo, centrándose Ricky en las voces y algunas guitarras. También intervienen Rachel Playfair, en cuyo conjunto participaba Ricky, y Kurt Baker, ex The Leftovers, por aquel entonces afincado en España dando vida a otros tantos proyectos propios.
Sucintamente, es la historia de Rai, un hombre que, alcanzados los objetivos vitales arquetípicos de esta sociedad (buen trabajo, buena casa, buena familia) descubre que nada de eso le colma y decide recuperar el tiempo perdido reuniendo a la banda de rock que tuvo en su mocedad. Ese retorno a la vieja banda puede asociarse con los propios Brighton 64 quienes, de todos modos, han querido marcar distancias: esta no es su historia.
Pasado ya tiempo desde su lanzamiento, no parece que la idea central del álbum -la colaboración entre un escritor y una banda en la que el primero marca una línea narrativa para la obra de los segundos-, algo extraordinario -ahora mismo, me viene a la cabeza el caso de Michael Moorcock y Hawkwind- haya tenido la repercusión o el interés mediático que hubiera merecido, incluso por encima de la calidad del resultado que pudiera tener.
El disco suena diverso, pero no disperso como le ocurrió al «20 Días y 20 Noches» (Grind, 1989) de Los Brigatones -independientemente de que «El Tren de la Bruja» cuenta con una línea narrativa- y nos ofrece momentos contundentes, otros íntimos, y piezas que oscilan desde el ska de «¿Quién mató al gato?» hasta el lounge abossanovanado de «Antes de la tormenta«. Pero, sobre todo, y como disco de Brighton 64 que es, suena directo y fresco.
Alcanzar las cotas de «Modernista» no era fácil, discos así son un hito vital, pero «El Tren de la Vida» era un reto en sí mismo sin tener que recurrir a comparaciones, y sale adelante: son veinte canciones con un hilo conceptual pero en absoluto se hace pesado gracias a su diversidad -de estilos, de voces, de lenguas, de instrumentación-. Otro nuevo gran disco de la banda barcelonesa.