El pop luminoso y los coros doo-wop vuelven con “Tiritando”, suavidad redentora que solo se ve perturbada por la intensidad que trae consigo el chorro de voz de Pucho Boedo. Canciones como esta o “El color de la noche” hacían que Los Tamara tuvieran una posición más que consolidada en la primera fila de la escena nacional.