El Barco

Apremiados por la inminente marcha de Gabi, su bajista, que va a dejar las Baleares para volver a su Huelva natal, Guadaña deciden meterse en estudio para grabar parte del material que tenían en repertorio en ese momento. Así que reúnen las 50.000 pesetas de entonces que les costaban las sesiones y entran en los estudios TJsó de Tomeu Janer. Allí dejan preparados más de veinte canciones que luego se encargaría de mezclar luego Pablo Ochando en Electric Chair Studios.

Sabiendo lo mucho que les había gustado a los vascos la maqueta anterior, enviaron la grabación a Discos Suicidas que les responde con la oferta de firmar un contrato por tres discos. Llegan a un acuerdo y se disponen a la edición del disco de debut de los de Palma. La relación con el sello, que terminaría mal, empezó con complicaciones a cuenta precisamente de la portada de este trabajo. El grupo proponía un diseño en el que aparecía la foto de El Barco, el local situado en el barrio de Gomila de Palma de Mallorca del que era encargado Paco, el primer cantante que tuvo el grupo. La discográfica lo desestima por considerarlo demasiado local y específico para atrapar a un público más amplio, pero se encuentra con la oposición frontal de Guadaña, que amenazan con paralizar la edición si no se atendía a su petición.

Arranca con un instrumental a todo gas y se cierra con una versión del grupo El Corazón del SapoAñade este contenido, el tema «El árbol«.

Es la velocidad uno de los argumentos principales. Guitarras cortantes que se atropellan pero que también encuentran resquicios para mostrar arabescos varios propios de rock duro.

Políticos, el ejército, la iglesia, la religión, los falsos profetas de feria jugando con el ansia de futuro de la gente, la dureza y sufrimiento de la vida … el espectro de crítica es amplio. La clave en la que lo entonan es la del punk hardcore vertiginoso. Música dura, cortante y sin pausa. Toreros muertos como héroes nacionales en lo que los obreros mueren en accidentes laborales. Todo como hardcore sin respiro.

Consignas al hijo para no ser devorado por el torbellino de la realidad, para poder disfrutar con las cosas verdaderamente importantes, junto a contrastes sociales, la tranquilidad de los bien situados con «barquito en el puerto«.

Momentos con un tono más simpático en «Ruta turística» o «Veo veo» y sinuosos y lentos de comienzo en «Monakillo» para dar luego rienda suelta a la banda sonora ideal de saltos, empujones y fiesta.

Más ritmo de ska mezclado con un sinfín de otros tonos para «Joder tío! Qué contradicción» o lo triste del verdadero interés que mueve a la gente.

Percusiones como a la contra, de ida y de vuelta, con trompicones casi de funk-rock duro, en contra de la violencia doméstica de género en «Pégate un tiro«.

Ganas de equipararse a la lírica reivindicativa de La Polla Records, pero con unas ganas totalmente autóctonas de soltar la rabia.

 

 

Grupo:

Guadaña forma parte de esa lista de...

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Tracklist:

  1. Canta tñ (instrumental)
  2. Político Kabrón
  3. Ley militar
  4. Mierda en la bota
  5. La cruel realidad
  6. No quedan parques
  7. A tu hijo
  8. Ruta turística
  9. Veo veo
  10. Monakillo
  11. Octavio Aveces (A veces acierta, a veces no)
  12. A tu alrededor
  13. Joder tío! Que contradicción
  14. Pégate un tiro
  15. Buena posición
  16. Déjalo vivir
  17. ¿Qué pasa con Dios?
  18. ¡Yo no quiero ir!
  19. Marivent
  20. Telediario
  21. Galipollas
  22. El árbol
 

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