portada del disco Draining Your Brain

En una entrevista en la MondoSonoro en septiembre del 2000 Jaime comentaba con respecto a este trabajo: “Valoro su espontaneidad y que es un disco muy juvenil. Buscábamos algo rabioso, frenético y sencillo. Incluso las canciones lentas las queríamos así, que fueran oscuras. Sirvió para que nos diéramos cuenta de que lo podíamos hacer, que podíamos tocar nuestras canciones, aunque como grupo nos quedara mucho trabajo por delante. Es un disco muy ´viva la virgen´ en todos los sentidos. Las letras también: en aquella época me importaba poco lo que decía. Y es el disco de 'In the water', una canción que sin querer nos salió redonda”. Y es que todo podía haber sido distinto si no fuese por dicha canción, que con el tiempo ha alcanzado adjetivos como mítica o himno generacional de aquellos 90 marcados por el indie y por una legión de grupos que cantaban en inglés, y de los que tras una importante selección natural nos acordamos de muy pocos. Eso sí, con Sexy Sadie a la cabeza, una banda que siguió creciendo al margen de cualquier contexto.

El disco está producido por Paco Loco, con quien repitirían en “Onion Soup” (Subterfuge, 1996) y la original portada es del dibujante M.A. Martín,conocido por ser habitual colaborador de Subterfuge y por sus polémicos comics, editados en España por La Cúpula, que llegaron a ser prohibidos en algunos países. El sonido es deudor de unas influencias centradas en el rock independiente americano, con grupos como Pixies o Sonic Youth y ciertos aires grunge, con la urgencia de la juventud y una marcada tendencia al ruidismo y la distorsión que se iría templando con el tiempo.

Aparte de la mencionada “In the water”, caben destacar los aires grunge de la corrosiva “Let me rock you” y los ecos emo de “Come” y “Fiesta song”. “A joke” es la pausa antes de “The aware”, tema en el que los Pixies están más próximos. En “Lonely green tongue (Fly)” llevan la distorsión a nuevas cotas, con un urgente “Hey fly! where do you go?” que se escucha entre guitaras afiladas y una batería contundente. Cierra “Lenina”, con una guitarra acústica que se va disipando entre la electricidad.

Podemos decir que no se trata de un gran disco, mejorable en muchos aspectos, sobre todo los momentos más AOR en el que el ruido cabalga descontrolado, pero a su favor cuenta que siempre será recordado por contener ese hit generacional que ya hemos mencionado, y que es “In the water”. Aparte del hecho de ser el germen de los grandes discos que le sucederían.

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