portada del disco Donde Acaba el Mar

La producción de Paul Collins eleva el sonido de la banda a un nuevo nivel, la influencia del rock and roll americano gana terreno y las guitarras suenan como tienen que sonar, desplegando intensidad en los desarrollos y conteniéndola cuando es necesario.

Trenes sin destino” es otra de esas joyas pop que nos entregan Los Limones, con un estribillo para el recuerdo: “En trenes sin destino / se juntan los caminos que van al corazón”.

Los aires country tan característicos en la banda ferrolana llegan con “No está mal la soledad”, un corte efectivo con dulces coros y la lírica de Santi Santos a un gran nivel. “El tiempo pasará” comienza con la armónica de Pepe Ramos generando la atmósfera perfecta para que Santi desempolve emociones escondidas. “Bon bon bon” es un corte rockabilly más prescindible pero “Flores rojas” consigue traer de nuevo la intensidad.

El cambio que encontramos en este disco es el atrevimiento a recurrir a la sencillez, a armar canciones como “De mañana” con una simple guitarra acústica y la voz desnuda de Santi. Para la ocasión revisan “El cuchara”, corte rescatado de su primera grabación "Sun" (EDIGAL, 1987).

La última parte del álbum rebaja el listón, destacar “Detrás de tus ojos”, un tema que no se desentonaría en la discografía de Los Secretos.

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