portada del disco Desayuno Continental

Deleitándose uno en una calita alejada, espanzurrado boca arriba en la hamaca con las gafas de sol puestas, sorbiendo ávidamente por la pajita de un daikiri sin otra cosa mejor que hacer que mirar al horizonte. El sudor resbala por nuestra frente, hace un calor verdaderamente insoportable, y uno tiene dos opciones: levantarse y pegarse una zambullida, o estirar el brazo y ponerse el disco de Extraperlo en el reproductor.

Tremendo disco de debut el de los barceloneses, que viene a aportar su granito de arena a esta bulliciosa y refrescante ¿escena? tropicalista que se está dando curiosamente en nuestra península, que estallaba de la mano de El Guincho (el cual participa en el disco), y que ha encontrado una genial continuación con Emilio José, cada uno a su manera y con un dicurso bien diferenciado.

El de Extraperlo desarrolla una bendita fusión de estilos que pasa por la batidora bandas como Panda Bear -quizás como nexo de unión con Pablo Díaz-, desprendiendo por momentos, como ellos mismos indican, aromas de Orange Juice, pasando por propuestas más recientes como Vampire Weekend, incluso MGMT, pero que (por qué no decirlo, ¡vamos a decirlo!), tiene muchas fragancias del pop español ochentero que tanto me gusta, al igual que el de brillantes coetáneos de generación como Joe Crepúsculo y Los Punsetes. Sobre todo algunos ritmos metálicos como "Negroni", con un inicio que se asemeja al "Bailando" Pegamoide, o la característica voz de Borja, tan parecida a la del ilustre Coppini de Golpes Bajos por momentos ("Haah!!").

En esta orgía estilística que tiene quizás como máximo exponentes a "Palmeras del amor" (deliciosa pachanga indie) y "Noche en la montaña" (o qué pasaría si a un ritmo de Kiko Veneno, le ponemos la voz de Coppini para cantar las letras de Sr. Chinarro: sublime), uno acepta como mantra palabras que van desde los más banal -"Tú quieres ir a la playa y el agua está fría en el congelador" en "Bañadores", hasta lo más irónico -sin desperdicio la letra de "Cavalcade"-, siempre con un halo de inocencia y amargura a pares iguales que no se veían desde el El Niño Gusano (frases inquietantes como "coleccionar todos tus gestos").

Soy consciente de que me he hinchado a resaltar referencias y semejanzas en esta reseña que llega a su fin, todas ellas de grupos excelsos, lo cual no es demasiado malo. Pero no nos engañemos. Si algo le sobra a este "Desayuno Continental" (Mushroom Pillow, 2009) es personalidad, hasta el punto de poder afirmar que el disco se sitúa desde un primer momento entre lo mejor del año, y algunas canciones ("Palmeras del amor", "Cavalcade", "Noche en la montaña") entre lo mejor de la década. Fan.

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Comentarios

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BDF
22 diciembre, 2009 at 14:45

Me encanta Desayuno Continental, todo un soplo de aire fresco. Esa voz a lo Golpes Bajos y la instrumentación tropical me va me va…

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