portada del disco Demasiados Enemigos

Entre rumores de desaparición e incluso de la muerte de algunos componentes, los Eskorbuto resurgen para dejar a la posteridad una última grabación con la formación inicial al completo ya que poco tiempo después las secuelas dejadas por su adicción a la heroína pueden con Iosu. A posteriori se puede comprobar lo proféticas que fueron algunas canciones de este su último disco, como el tema con el que abren “Adiós reina mía”, todo un canto de despedida.

Pero “Demasiados Enemigos” (Matraka, 1991) -¡cuánta verdad se encierra en este título!- es ante todo un recorrido sobre su vida, un repaso de su historia y su filosofía como una autobiografía donde se muestran tal como son, con sus defectos y virtudes, pero sin esconder sus partes más oscuras. Así temas como “Presagio”, que en realidad iba a ser un tema compuesto para Zarama, habla sobre su relación con la heroína: “Aquí yo nací, aquí yo crecí, Aquí me engañaron, igual que a ti allí, Ahora ya mayor, aquí sigo yo y que nadie espere volverme a engañar”. En “La mejor banda del mundo”, tema con el que cierran el disco, nos presentan su propio testamento donde resumen su propia historia: “Eran un buen grupo en su estilo el mejor, cantaron y bailaron desamparados y solitarios, dieron la cara por la cara y por la cara les dieron la espalda y gritaron nadie escucho”. O en “Únete al desorden” donde les entroncan con sus primeros años y les imbuye en el espíritu anti-todo.

En la otra parte del disco cantan a su filosofía de vida en esos momentos, aunque por término general son temas fallidos como “Cosas de la vida” o “En la luna” donde cantan cosas que los primeros Eskorbuto las desecharían al instante o plantean soluciones fáciles ante los problemas como en “Emborráchate”, canciones donde su rabia y frustración casi queda disipada, salvo en el tema “Intolerable” un canto contra la sociedad y su hipocresía. Pero quizás es que sabían demasiado y como dejan caer en “Nueva esperanza”, el tema más nihilista y descorazonador del disco, “No hay nada en lo que creer, no hay nada por lo que luchar, no hay nada, nada hay...”

Ohiuka reedita en CD este disco en 1994; años después lo haría, en vinilo, el sello Guns of Brixton.

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