portada del disco Come On Let's Dance with the Screamin' Witch Doctors

Puesta de largo de los Screamin' Witch Doctors (SWD) en un coqueto CD de doce canciones adornado con una presentación en consecuentes tonos oscuros y letras amarillas fantasmales.

Portada que de acuerdo a la información contenida en el interior, es obra de Mario Feol. Representa a un hechicero de corte africano, que junto con los otros dos que se muestran en el libreto de las letras, hace referencia a la componente brujeril del grupo.

Grabado en los estudios madrileños Ritmo y Compás con Tito Saavedra, como ya hubieran hecho en tiempos de , como técnico al cargo. Aunque se grabó entre los meses de octubre del 2007 y enero de 2008, no es sino hasta febrero de 2009 cuando por fin ve la luz. El peso de la composición de los temas, así como la mayor parte de las labores de producción, corre a cargo, casi exclusivamente, de Johannes el organista. "The witch is back", tema de Kino, es la única excepción. Llama pues la atención, para tratarse de un grupo con orientación en música de épocas pasadas, la total ausencia de versiones.

Los agradecimientos incluyen a David García, que se encarga de meter risas (especialmente la del primer tema, y que según nos cuenta Johannes le costó perder la voz durante unos cuantos días) y armónica, al sello en la persona de Vicente "Lucinda", y a las raíces e influencias maestras de la banda (Screamin' Jay Hawkins y Screaming Lord Sucht). Finalmente se extienden las gracias "A los pantanos del Misisipi, a las viejas guitarras baratas y a los amplis hechos polvo. Al rock 'n' roll".

Comienzan las hostilidades con un tema instrumental irresistible, "Urban von Ripper theme" en la línea del “Jack the Ripper” the Screaming Lord Sutch. Tiene algo de los Monsters también, de seguro serie cómica de televisión de cabecera de nuestros protagonistas. En cualquier caso parece la sintonía ideal para la aparición en el escenario del cantante Urban en su versión destripadora.

La invitación al baile, que además da título al álbum, comienza con el órgano haciéndose notar y sigue con guitarras con aires de los Byrd eléctricos y la poderosa voz de Urban. Muy buen tema. Fluyen por él los vientos más interesantes de los 60. “Sound, energy and feeling”, ésa es la definición que hacen SWD de la música y la que nos proponen como invitación al baile.

Los Cramps manifestaron su fascinación por las chicas en bikini con ametralladoras. Mucho menos frívolos en esta ocasión, y sin caer en el fetichismo de los americanos, SWD hacen con "In love with a kalashnikov" voto concienciado en contra de la guerra. Abogan por guitarras y rock and roll como una fórmula mucho mejor.

Con "I want it back", una especie de medio tiempo para cantar al regreso de la pasión, la calidez que aparentemente encontraban en la mirada de la persona querida, comienza la sección del disco que adquiere tintes vaqueros, fronterizos. Así "Madrid, Tejas", el siguiente corte, introduce, a modo de instrumental, más guitarras con sabor a polvo y arena de los desiertos del lejano oeste. Posible requiebro con aromas de The Shadows o como repiten siempre cuando se habla sobre el grupo, a Booker T & the MGs. Interesante notar la aportación a un género que goza en nuestros días de una salud envidiable -veáse sino el ejemplo de Los Coronas y su "Baile Final" (Bittersweet, 2009)-.

También comienza con los mismos aires de western "I tried to forget you", avivados por un ritmo galopante y los sonidos de la armónica. ¿Se me permite apuntar posibles conexiones con los Animals de Eric Burdon? Vueltas a temas de tintes amorosos, para contarnos sobre los esfuerzos reiterados por olvidar a la pareja que nos abandonó. El final rezuma efluvios de psicodelia. ¿Urban metamorfoseado en Jim Morrison? Por poco tiempo, porque regresa el galope.

Pero tras este bloque de canciones con temática o envoltura fronteriza se vuelve a la médula espinal del grupo, al menos en este disco, referido a las brujas, hechizos y demás fantasmagorias. Desde aquí al final, las canciones contienen explícitamente el término "witch" o se refieren a la noche, sus criaturas y los paisajes de cementerio.

Y como ejemplo, "Witches in the swamp" que establece la conexión directa entre la brujería y las zonas pantanosas; se trata de los mismos lodos en los que ya se sumergieran los revisionistas Fuzztones, especialistas en el tratamiento de las emanaciones lisérgicas provenientes de las charcas de la Norteamérica profunda. En esta canción de SWD, aun con un comienzo remolón, rápidamente aparece una guitarra poderosa y de corte sinuoso. Es en estos palos en los que la voz de Urban hace pensar en el sentimiento con el que se fajaba Miguel Ángel Julián, el cantante de los Cool Jerks de Torrejón de Ardoz.

Pero no todo el peligro proviene de los pantanos; las brujas pueden desplazarse sin problema allá donde quieran. "The witch is back", tema compuesto por Kino, nos habla precisamente del regreso a casa de una de ellas. Además se trata de la mujer de Drácula y el tipo es celoso. Que no lo digo yo, que te avisan SWD a base de guitarrazos de lo más rockero, en el tema más duro en este sentido.

Cae la noche, y con ella salen todas las criaturas que nos aterran. Música de vampiros, de murciélagos. “I will persuade you / how selfish it is / to wanna be happy / to wanna be free”… agárrate. "Night is fallin'" es un muy buen tema. La teclas de Johannes tienen su momento protagonista bajo los focos. Urban apabullante a las voces, claro.

Sigue de pesadillas el tema. ¿Cómo te sentirías si un día te despertaras y descubrieras que eres ya uno de ellos, que te has convertido en una de las criaturas que pueblan los cementerios? Bueno, pues a Urban le ha pasado y te lo cuenta en “In the cementery”, de forma mucho más agónica que ya hicieran por ejemplo los Ramones, que querían ser enterrados en un "Pet cemetery". Tiene un aire al “Phantasmagoria” (Off Beat, 1985) el disco de The Damned, cuando el grupo inglés se abandonó a las paranoias oscuras y góticas de su cantante, Dave Vanian. No es un tema especialmente trepidante, movido por un órgano que tiene un aire eclesiástico, de pentecostés, idóneo para un cementerio, claro. De fondo el aire siniestro-draculiano necesario para ponernos en situación.

La versión reprise del tema con el que se abría el disco parecería el modo justo para terminar el disco. Pero no es así. No se vayan todavía porque aún hay más. Y no es cualquiera cosa porque se trata de una de las canciones más intensas del disco: "Your witch doctor". Percusión insinuante y onda soul, con coros incluidos, que no femeninos, como nos certifica Urban. Te la dejamos para que la escuches aquí porque merece la pena. Un tema espectacular, abriendo aun más la paleta de tonos de los 60 que propone los SWD en un disco muy entretenido y equilibrado en todos los palos (rithm & blues, rock 'n' horror, garage, soul...) que toca.

Gran debut de los Doctors, que no decaiga.

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