portada del disco Clot 20

El título del álbum corresponde probablemente a la dirección donde ensayaba el grupo, en el barrio del Clot, uno de los más antiguos de la capital catalana. En la grabación participaron seis de los componentes de Blay Tritono, concretamente: Víctor Ammann (teclados), Eduard Altaba (bajo y guitarra española), Quino Béjar (batería) más el trío de viento formado por Blay (saxo y tenora), Néstor (trompeta y fliscorno) y Morgan (trombón). Una presencia importante fue también la de Joan Saura, que en algún momento perteneció al grupo como músico, pero que siempre colaboró con ellos como compositor. De hecho firma dos temas con su propio apellido.

Se trata de un LP ambicioso y un tanto ecléctico en el que predomina el jazz, pero en el que el rock, el folk y los sonidos mediterráneos también tienen su sitio. Todas las piezas son instrumentales, usándose la voz en contadas ocasiones y siempre de modo incidental.

Danza de procesión” es una breve pieza basada en la entradilla segoviana e interpretada por la tenora de Blay en funciones originalmente incorporadas a la dulzaina. La batería la acompaña sin prácticamente participación de otros instrumentos. Un tema absolutamente folk que se aleja bastante del resto del contenido del disco y que recuerda no poco a grupos como Chicotén.

Saura I” y “Saura II”son dos temas jazzísticos. El primero lento y clásico con un bajo que sostiene el andamiaje sobre el cual vientos y teclados desarrollan la melodía y sus variaciones. El segundo tema de Joan Saura se mueve por el cool jazz con el saxo alto de Blay como protagonista e improvisaciones de trompeta y saxo sobre un tema principal que fluctúa según qué músico lo tome.

La ceba” es un breve ejercicio de fusión con el piano como protagonista y la trompeta desgañitándose en una línea entre jazzística y rockera. La pieza más extraña del disco para unos oídos actuales acostumbrados a otros estilos musicales

La pieza que da título a todo el disco es una ensoñación compuesta por Néstor Munt con el contrabajo de Eduard ejerciendo de particular Charlie Mingus. Un regusto interior con los músicos tocando para sí mismos. El trombón, la trompeta y el contrabajo se adueñan de los ojos cerrados del oyente noctámbulo.

Víctor Ammann compone y su piano preside de manera absoluta “Montblanquet” basada en aires andaluces. Lo que empieza con un clasicismo pianístico deviene primero en chirigota popular de la tenora y en enigma final en la que todo el grupo parece buscar una salida a la opresión creada por ellos mismos. Aquí el jazz desaparece por completo para ceder las estrías a ese ámbito en que la elegancia clásica se junta con la música callejera.

El trombonista Morgan Calvo compone esta pieza que recuerda a Miles Davis con aire introspectivo, que se convierte en una abstracción musical en que las atmósferas sonoras son más importantes que el ritmo o la melodía. Su longitud la hace algo pesada al oyente.

Termina el disco con “Marroquí”, un corolario que intenta resumir todo lo anterior en un tema que comienza con seriedad clásico para desmadrarse en un aire popular con reminsicencias de jazz flamenco al que se van sumando todos los instrumentos.

Clot 20 es un interesante LP de no fácil escucha que resume en sí mismo el jazz rock que se hacía en la mitad de la década de los setenta, un estilo solo para músicos muy preparados y dominadores de diferentes estilos.

 

 

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