portada del disco Ciudadanos del Imperio

Grabado en octubre de 1986 en los estudios Liberty con Fernando Arbex a la producción. La foto de la portada con muñecos reproduciendo los componentes del grupo fue obra de Ramón Andión y José A. Beorlegui

Sonido de electrónica hormigueante como en algunos temas de Devo, y tecnopop apoyado de teclados, sintetizadores y percusiones artificiales arropado con guitarras.

Atrapan con "Voy a despegar", en la que parecen sonar incluso secciones de viento y continúa con la descripción de sociedades del futuro, regidas por jueces ("La era de los jueces").

Esequeleto de canción pop-rock (con armónica incluida de Pelayo) en "Ella caza de noche", con las suficientes faltas de referencia futuristas como para que pudiera formar parte del repertorio de cualquier otra formación de la época que se moviera en claves totalmente perpendiculares a la electrónica.

Lo mismo ocurre con "Mi territorio", corte alegre y jovial, a pesar de lo defensivo de la letra que parece hacer guiños en ocasiones a las cuitas que tenía Jorge Martínez de Ilegales cuando le gustaba hacer ruido para meterse con sus vecinos.

Incluso el corte que da título al disco, "Ciudadanos del imperio", con el que se cierra, tiene cuerpo de tema pop con sección de viento y la electrónica justa, sin excesos. Aunque con mayor cuerpo que mucho de la primera cara del vinilo, se queda en una triste sombra de aquellas consideraciones sobre revueltas contra el imperio galáctico que era "Baila la guerra".

También empieza la cara B de manera enérgica, y aunque no se trata de ganas de emprender el vuelo como en el caso de la cara A, sí que atrapan las disquisiciones de Biovac N acerca de la situación agobiante que atraviesa.

Aunque claro, si se trata de elegir un tema estrella de todo el disco, me quedaría sin dudar con "La zona fantasma". Tiene mucho del ritmo de la propia "Voy a despegar", pero resulta imbatible en su letra acerca de esa zona oscura y de ese estribillo en el que se alerta del peligro de acercarse a esa zona fantasma. Suenan mucho más reconocibles en un tema que puede entrar en pie de igualdad con lo mejor de su repertorio de todos los tiempos sin problema.

El resto de las canciones deambulan entre la inusual "El ataque de los zombies" que contó colaboración para incluir coros femeninos a lo Objetivo Birmania, las maneras de rock clásico de "Nunca puedo decir no" (como "Histeria colectiva", que podría pasar por un tema de Pistones o La Frontera con sobreproducción electrónica) la historia tragicómica del superhéroe atado de pies y manos a su destino de salvador de la humanidad.

Experimento hacia otras direcciones musicales diferentes que poco tenían que ver con los parámetros originales, indicando quizás el agotamiento de la fórmula electrónica y transgresora de sus comienzos.

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