portada del disco Butterflies

Manteniendo los desarrollos del impecable “It's Beautiful, It's Love” (Subterfuge, 1998) surge este “Butterflies” (Subterfuge, 2000), menos inmediato que su predecesor como comenta Jaime: Es un disco de segundas escuchas. El anterior salió muy fácil; tanto de componer, como de tocar, como de escuchar. Seguro que las canciones no son tan fáciles de coger a la primera, pero creo que son igualmente frescas”. Un sonido continuista, clasicista y menos exultante, más melancólico e intimista pero demostrando que se encuentran en muy buena forma. Desterrando a los Pixies y Sonic Youth y acercándose más que nunca a los Beatles, y si no basta escuchar “Charlie Jones” y sus juegos vocales para refrendarlo. En la portada una mariposa que simboliza su gusto por la belleza y su fragilidad, las cosas bonitas duran poco y hay que cuidarlas. Una bonita metáfora obra del artista mallorquín Rafael Adrover.

La producción corre a cargo del propio grupo, con la ayuda de Jose Mª Rosillo, quien se encarga también de las mezclas, y la masterización a cargo de Jon Astley (The Who, Tori Amos, Eric Clapton) en su estudio de Londres. También en este disco tienen como colaborador (en teclados y orquestaciones) a Joaquín Pascual (que ya co-produjera con el propio grupo el anterior trabajo).

La primera canción es también el primer single del disco, “I don´t know”, quizás demasiado limpia y trabajada, pero lo que está claro es que es un gran tema y si afirmamos que existe un sonido Sexy Sadie, está canción sería su máximo representante. Una melodía exquisita y un fantástico estribillo envuelto por guitarras afiladas que se desvanecen en el momento más apropiado. “Someone like you” es otro corte marca de la casa, quizás el más conocido gracias a su incorporación en un spot publicitario de una marca de coches francesa. Como anécdota contar que el videoclip de esta canción fue rodado por la directora catalana Isabel Coixet, fiel seguidora de la banda.

Charlie Jones” y “Here I am” destilan clasicismo por los cuatro costados; “He said I'm sorry” es un dulce con fantásticos arreglos y sabor amargo. “Lucky boy” es tan simple que tan sólo un sintetizador y una batería establecen los cimientos sobre los que Jaime coloca una voz que suena demasiado limpia, echándose de menos un poco de suciedad y distorsión. “No matter how, I feel so fine” sube el listón justo antes de “Crawling man”, una de las mejores canciones del disco en la que simpleza y suavidad se dan la mano para generar una atmósfera eléctrica en la que confluyen clasicismo y modernidad.

“Good Day” vuelve a recordarnos a los Beatles, sobre todo por la utilización de un sitar que rememora los viajes por la India de los cuatro de Liverpool. Cierra “Hot milk”, que nos recuerda a “The tripper”, la última canción del “It's Beautiful, It's Love”, por su aire de fin de partida con tintes de fiesta. Destaca por su brillante producción.

En definitiva un buen disco, que no supera el “It's Beautiful, It's Love”, pero es que eso era muy difícil. Sexy Sadie alcanza la madurez con estas dos entregas, su cima creativa.

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