foto del grupo Bichos Raros Andan por las Calles

Quizás sea en este disco, el único larga duración de la banda, donde se puedan encontrar los mejores temas de AHV. La portada, en estética similar a la de "En Navidades También Comemos" (Discos Suicidas, 1987), muestra a un bebé asiático llorando sólo en lo que parecen los restos de una población (¿Hiroshima, Nagasaki?) tras un ataque o desastre que la ha asolado.

El álbum empieza a un ritmo frenético con dos grandes temas: "La danza del camaleón" y "Tengo alojado un bicho en la cabeza". El Curi, en registro macarra, nos advierte en la primera de ellas de los peligros de no tomar precauciones ante los besos de los camaleones. Los giros alrededor del camaleón no son nuevos en la carrera de El Curi. Antes de llegar al País Vasco, ya había grabado un LP titulado "Historias de Camaleones y Otros Bichos Raros" (SFA, 1983) y gestionado un fanzine que llevaba el nombre de dicho animal. Además, el mini-LP sacado con Zarama incluía ya una canción con el mismo nombre, pero en euskera. En el segundo corte, nos comenta lo contento que está de tener un pasajero en su cabeza que le "canta suaves canciones en las más audaces depresiones", razón más que de peso para no querer pasar por cirugía alguna que se lo extirpe. Un gran comienzo para la primera cara del disco a ritmo de punk rock acelerado, con acompañamiento de armónica incluido.

"Hay mucho chorizo suelto", el tercer corte, se desprende un poco del tono irreverente de las dos canciones previas. Comienza con un bajo, guitarra y batería trepidante que proporciona el fondo musical en el que El Curi expone sus dudas a la hora de elegir un modelo de moral, de distinguir entre bien y mal, entre delincuentes y ministros, y en un tono más bíblico, entre Caín y Abel.

Con el tema que da título al álbum, el grupo, de nuevo al galope musical, nos llama a las barricadas contra el "viejo y arcaico orden social". La primera cara se acaba, con el pie todavía pisando a fondo el acelerador con dos temas instrumentales (aunque "Altos Hornos de Vizcaya" no lo es en sentido estricto).

Para la segunda cara, la banda nos reserva una auténtica preciosidad de comienzo. "Atrapado en el asfalto" lo es. Mucho más lenta que la tónica general de lo que llevamos escuchado hasta ahora, no pierde nada de intensidad y consigue quedarse grabada en tu mente tras un par de escuchas. "Atrévete a volar" (que por un posible error en la impresión aparece como el segundo corte de esta cara B, aunque es en realidad la tercera canción) es muy similar, lo que habla de la capacidad del grupo para lidiar con temas densos. De hecho, temáticamente, parece una continuación de "Atrapado en el asfalto". Variantes de este tema ya habían sido grabadas en un disco de blues previo de El Curi y en el disco en euskera grabado con la gente de Zarama.

Con la "La luna se ve mejor desde fuera", El Curi recupera mordiente en lo que, retorcidamente, pudiera interpretarse como un ajuste de cuentas con sus antiguos contactos en Madrid. "Algo va a suceder" tiene cierto aire siniestro, ausente en el resto de canciones. Es quizás el tema más flojo del disco, que termina con las guitarras desgarradoras de "El reciclado".

El disco es realmente bueno y desde luego fundamental para evitar que AHV pase al recuerdo exclusivamente por hacer versiones aceleradas de villancicos. Prueba fehaciente de las capacidades de El Curi, quien pudo sorprender en su momento a aquellos escépticos con su proyecto en la época del Rock Radical Vasco.

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