Ara Que Tinc Vint Anys

Después de tres años buscándolo, este “Ara Que Tinc Vint Anys” (Edigsa, 1967) fue el debut en formato largo de Joan Manuel Serrat. Tanto las letras como la música de las canciones son suyas y contó con la inestimable de los arreglistas y compositores Antoni Ros-Marbà, que había sido director de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, y Lleó Borrell i Gambús, pianista de jazz que trabajó con varios protagonistas de la nova cançó como Maria del Mar Bonet, Núria Feliu o Lluís Llach. Su trabajo fue la de cubrir los temas dándoles más brillo de lo que tenían en los EP previos.

Este álbum nos presenta a un joven Serrat, aquí apenas tenía veintidós años, que ya pertenecía al movimiento de Els Setze Jutges. Como ellos su mayor influencia proviene de la chanson francesa, desde Charles Aznavour hasta George Brassens pasando por Leo Ferré o Gilbert Becaud. A todo esto hay que añadir los temas que le interesaban al propio Serrat como la naturaleza, la libertad, el realismo social y, por supuesto, las mujeres.

Desde la portada, fotografía de Josep Fuvill, nos muestra a un Serrat con el único refugio de su guitarra. Esa guitarra que nunca le engaña, que canta con gozo con él, ese amigo fiel al que canta en “Una guitarra”. Su instrumento de batalla y trabajo que recibió de manos de su padre a los dieciséis años. Y es que si algo se puede encontrar en la discografía serratiana son esos guiños a sus seres u objetos queridos, como por ejemplo ese homenaje a su madre que es “Cançó de bressol”. La gran particularidad es el bilingüismo empleado, un bilingüismo que posteriormente le acarreará muchos problemas, iniciando el tema con una nana aragonesa. Es una canción basada en una tema popular que su madre le cantaba a un Joan Manuel bebé; mientras que en catalán nos encontramos un paisaje que refleja a la perfección los tiempo en la postguerra española «Cançó de bressol que llavors ja em parlava del meu avi que dorm en el fons d’un barranc, d’un camí ple de pols, d’un cementiri blanc, i de camps de raïms, de blats i d’oliveres.».

Por otro lado tenemos al Serrat optimista, al que busca la libertad y el que quiere dejar atrás los valores caducos de la España franquista. Así nos encontramos con «Ara que tinc vint anys» y «Me’n vaig a peu«, toda una declaración de principios ambas. La primera, sin casi arreglos, es un canto de fe a la juventud, un canto vitalista y esperanzador. La segunda, por su parte, es un paso adelante, una búsqueda de nuevas experiencias que le fortalezcan como persona. Un tema que se puede entroncar con ese «Vagabundear» del maravilloso «Mediterráneo» (Zafiro/Novola, 1971).

En el cancionero serratiano de sus primeros años también abundan los personajes marginales, esos que él veía cerca de su Poble Sec. Y mientras la aguja surca el vinilo nos cruzamos con “La tieta”, un enternecedor retrato de la soledad sin caer en el sentimentalismo, o «La mort de l’avi«, su particular homenaje al mar y a los marineros con cierta crítica social. Pero dentro de estos personajes serratianos si hay unos a los que presta más atención es a los más desarraigados. Ese «Els titelles» con el que cierra el disco, de una melancolía abrumadora; o las más afrancesadas “Balada per a un trobador”, donde podemos ir descubriendo al Serrat que años más tarde alcanzaría la fama; y “El drapaire«, donde refleja perfectamente la miseria de una época.

El disco tuvo buena acogida en Catalunya, a pesar de no obtener buenas críticas generalizadas. Fue el primer paso, el inicio de una leyenda.

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Ya escribía mi compañero L.S.Daniel en el...

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Tracklist:

CD 1

  1. Ara que tinc vint anys
  2. La tieta
  3. Balada per a un trobador
  4. Una guitarra
  5. Els vells amants
  6. Cançó de bressol
  7. El drapaire
  8. La mort de l avi
  9. Me n vaig a peu
  10. Els titelles

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