portada del disco Apesta

“Nos piramos a Barcelona a grabar y producir ‘Apesta’. Los mandos de la Nave los pilota  Mike Mariconda acompañado de Marc Tena como ingeniero de sonido, algo que no solo se convierte en una experiencia que nos da un sonido que nos enamora, sino que ganamos dos grandes amigos y un portal abierto al universo del R'n'R. Por la Nave también pasa esos días  el que se convierte en un colaborador de la banda y nuestro gran mentor: Mr. Bratto (Los Ass-Draggers, Crackhouse...), quien no sólo impregna dos temas con su sonido altamente radioactivo y cargado de basura, sino que nos regala un magnifico insert en formato A3 haciendo alarde de su otra gran virtud: ‘pintar monigotes’”, Angelito explica de esta manera la gestación del primer LP de Nave Nodriza.

Un trabajo en el que confirman su declarado amor a sellos como Crypt Records, In The Red, Gonner o Slovenly, y a grupos como Bad Brains, Black Flag, Ramones, Guitarwolf o La Banda Trapera del Río… “Las influencias creo que son muy claras: punk con mucho R'n'R acelerado, eléctrico y visceral. Amantes de todas las referencias de Crypt Records y todo ese concepto trash. También nos dicen que tenemos mucho de estos sonidos ejecutados por bandas aussies y creo que es cierto. En mente solo teníamos lo que no queríamos hacer y sabíamos que con los puntos de confluencia que existían entre los tres se desataría una energía fresca y rabiosa. Al final es la vieja fórmula del power trio salvaje, desbocado y directo que intenta introducir himnos, en vuestros oídos por las buenas o las malas, en cápsulas realmente cortas y afiladas”.

Trece canciones aceleradas y cortas de punk callejero, macarra y sucio, que cuentan con la producción del gurú americano residente en España Mike Mariconda  (The Devil Dogs, The Stepbrothers y Raunch Hands). Y es que Nave Nodriza facturan riffs infecciosos, melodías que desprenden actitud y pasión y un sonido que recuerda a bandas como Oblivians –“Bicicletas”-, The Dwarves -“Rodillas”- o New Bombs Turks –“Ni un minuto más”. Canciones de un minuto o dos que no tienen más pretensiones que las de divertirte y hacerte mover el bullarengue.

Y es que la cosa comienza intensa, con un poema de amor y una canción desesperada: “Teletubbies” –“Siento que me estalla el melón / cuando tú no estás alrededor”-. “Era jurásica” y "Mátalo" son capaces de despeinarte sin necesidad de poner el volumen al máximo. En cortes como “Fui yo” rebajan la pulsión para facturar un corte con una melodía contagiosa y un regusto clásico que mira de reojo a los 80. Una de las mejores canciones del lote… “Fui yo quien te sufrió / cuando todo se torció”.

También tienen tiempo para rendirle un sincero homenaje a “Bicicletas” –“Bicicletas es el rey / sí, lo es / de mayor quiero ser como él”- y para acordarse de “Alf” en un momento chungo, justo cuando Melmac va a estallar.

Un disco sin grandes pretensiones, pero con grandes canciones y mucha diversión.

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