portada del disco And The World Keeps Turning

Fast Food decidieron parar a finales de 1998 y no volvieron a reactivar el grupo, empezando a componer de nuevo, hasta el 2001. "And The World Keeps Turning" (CB, 2003) fue el resultado final de esa vuelta. Con canciones preparadas en un estado de ánimo de Javi especialmente amargo, el disco rezuma aspereza y agresividad, a años luz de aquel punk melódico que sirvió a muchos para condenarlos a una etiqueta eterna ramoniana. Portada compuesta por Ana Gegúndez y el propio Javi en la que la imagen del niño jugando con un avión se completa con el de una división de aviones con lanzamiento de paracaidistas. Y es que la ambientación bélica parece continuar con la imaginería del III Reich que quedan diseminadas por momentos del disco, en alguna cuña o en canciones: "1942", "La noche de los cuchillos largos", "BF-109".

Aunque el disco no saldría hasta enero de 2004, los temas se grabaron en octubre de 2003 y se masterizaron un par de meses después en los estudos Reactor de Lavapiés en Madrid. Los mismos por cierto en los que el grupo ya grabara los primeros compartidos y el LP "Soy Un Ramone" (Punch, 2007). En esta ocasión sin embargo, los estudios andaban parados, y fue sólo como favor personal que su técnico Moncho accedió a trabajar en el grupo. La edición del disco fue cuestión del propio grupo en su sello CB (Comida Basura).

Punk-rock brusco el de este disco, en el que los coros han dejado de hacer melodías como segundas voces, sino que se encargan de responder, casi bramando a las propuestas de la voz principal. "Veintiocho", "Mundo caótico", "Más suicidios", "1942" o "La noche de los cuchillos largos" son ejemplos de la cara más bestia de Fast Food.

Siguen jugando de todas formas alrededor de cuestiones de ciencia-ficción, como ataque de mutantes, películas de terror o cuestiones varias con chicas. "Cuando todo era Ramones" tiene algo a sonido de versión. Aparente alejamiento del pasado de la banda, la canción es realmente bonita, con Javi desolado ante la ausencia de su chica.

Ante tanta cuchillada, "No quiero" pone un punto refrescante y "Zapping" se muestra, en su remoloneo, diferente al resto. Las letras en inglés, no suponían pérdida del tono desesperado. La ambientación de ruinas por todas partes se sigue manteniendo por ejemplo en "Rats in the garbage can".

En el apartado de las anécdotas indicar las voces que se habían programado y que sin embargo no se terminaron de registrar: La del propio Luis, el batería, que estaba afónico aquellos días, y las de Adolfo (Airbag) y José (Shock Treatment), que no pudieron estar en la grabación por incompatibilidades de fechas.

Uno de los mejores discos de Fast Food, desde luego.

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