portada del disco Amasijo de Porrazos

"Amasijo de Porrazos" (DRO, 2008) es el tercer disco de Albertucho, un trabajo de estudio grabado en directo, cuyo título pretendía reflejar los golpes que la vida le ha dado a su autor. Un disco con mayor presencia del rock, bastante potente pero, a ratos, alejado de la esencia bohemia que destilaban sus anteriores entregas. Esta vez el sevillano cuenta con muchas colaboraciones, la mayoría de ellas provenientes de amigos suyos, componentes de grupos como Marea o Reincidentes. Pese a ello, no logran convertirse en los mejores temas del álbum, ya que en cierto modo rompen la atmósfera que crea él mismo en solitario. Una burbuja muy personal que le hace cercano y diferente.

Esta vez, el rock se hace presente de manera explícita en temas como "Amasijo de porrazos" -que pese a dar título al álbum es uno de los peores temas-, "Los mastodontes de corazón" o "No hay nada de valor".

El single de presentación, "La gata", constituye una de las canciones más destacadas del disco. Gracias a una fina armónica logra recordar los aires suaves y andaluces tan acertados de su anterior trabajo, "Lunas de Mala Lengua" (DRO, 2006), bastante olvidados aquí.

Las colaboraciones -cinco en doce temas- son quizás la apuesta fuerte de este trabajo, aunque como ya se ha mencionado antes, a veces no terminen de funcionar. Tal es el caso de "El bueno, el feo y el malo" junto a Kutxi de Marea, que recita una poesía inicial.

Se repite la misma tónica que en anteriores entregas: Albertucho vuelve a vendernos su imagen desenfadada, y es a ella misma a quien le dedica una canción: "El nota", en la que trata de describirse a sí mismo desde su lado más miserable, considerándose poco más que un "pedazo de puerco de pata blanca".

Lichis de La Cabra Mecánica aparece en "Yo me cojo el tren", un tema fácil -que puede llegar a recordar al sonido de Muchachito Bombo Infierno- y alegre que refleja la esencia más canalla.

"Lo venidero", es la más fiel apuesta por lo auténtico, por ese sonido a cantautor humilde, con letras existenciales. Su voz, acompañada por alternados acordes, es suficientes para resaltar una letra poco acertada que cuenta con el apoyo de su silbido, exitosamente provisto.

Fernando de Reincidentes, Gerardo de Vantroi y Txus de Disidencia coinciden con él en "Me gustan más los perros que los hombres", un tema hecho a medida para que las colaboraciones encajen, bastante previsible, eso sí, que cierra un álbum en el que no se percibe lo mejor de un Albertucho poco sorprendente y más encaminado a una vía rock que le resta magia.

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