portada del disco Al Galope

¿Será Milkyway (La Casa Azul) el rey midas del indie patrio? En 2008 su mano recaía sobre  Las Escarlatinas y, si conocen el mito, pueden hacerse una idea de la calidad del regreso de estas cuatro chicas.

Tres años después de su debut con “A Todo Color” (Siesta, 2005) Lúa, Belén (Bel Divioleta), Almudena (Cristina Georgina) y María volvían con "Al Galope" (Siesta, 2008), un disco redondo en muchos sentidos; más compacto y equilibrado, más conjuntado y claro, que además suena muy bien. Y si en su anterior entrega hablábamos del sonido de las pequeñas cosas, de la vida cotidiana, de las gotas del Donosti Sound, para ésta el abanico de Las Escarlatinas se amplía y de qué manera: su ración de aquellos primeros Le Mans continúa, sí, pero se le añade además algo de tecno pop propio de los 80, sonidos shunshie, algo de beatle, ciertos sintetizadores, y cómo no, pop, mucho pop; puro y espumoso pop.

Contando nuevamente con Mateo Guiscafré para su esqueleto, los detalles que dan vida a este nuevo disco corren, como ya se ha dicho, a cargo de Guille Milkyway, el claro causante de esa huella azul en la vuelta de Las Escarlatinas. Por su parte, las canciones van firmadas por habituales del sello como Alberto Matesanz, Violeta Gómez o Fernando Márquez El Zurdo, entre otros.

Pero vayamos al lío. Las Escarlatinas, al más puro estilo de otros grupos femeninos como Nosoträsh, Pauline en la Playa o Undershakers, regresaban el 2008 con un álbum ciertamente destacable. Sinceramente no esperaba mucho de él, no me levantaba grandes expectativas su escucha. Gran error. El álbum entra fácil, se cuela y ya no sale. Es tierno, bonito y está bien hecho. Además, para contrarrestar al que fuera su debut, mantiene una puerta abierta a la esperanza, y eso, al menos para quien aquí escribe, es de agradecer.

Dos versiones tienen cabida entre estos doce temas: “Heroína”, adaptación de “Nouvelle Vague” de Olivier Libaux, que además nos trae a la memoria esa bañera de Pauline y su “Termitas y Otras Cosas” (Subterfuge, 2003), y “Dormir o morir”, “Clear Skies” en el original, de los coreanos Misty Blue. El resto de las pistas, diez, se reparten entre temas cálidos, delicados e incluso sensuales y puros estallidos de color y energía como “Las vírgenes shibuyas”, todo un single para las pistas de baile más yéyés.

Pero si Milkway puede ser causante de esta mejora, no lo son menos las cuatro voces maravillosas de sus integrantes. Calidad no les falta, es evidente, y para este trabajo se aúnan, se moldean y adaptan a la perfección, siendo uno de los elementos fuertes. Ejemplo “Mi buhardilla six” o “El fin”.

Una grata sorpresa y un  bueno regreso, sí señor.

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