portada del disco Aire - Invisible

Luis Eduardo Aute vuele a un formato en el que se ha prodigado mucho, el doble compact disc. En esta ocasión este formato parece un tanto forzado y da la impresión de unir dos discos distintos y hechos con ideas bien distintas. Sea Virgin, sea Aute, lo cierto es que un nuevo doble CD echa a rodar en 1998.

Morfológicamente, la diferencia es palmaria. Mientras en el primer CD canta en español, en el segundo lo hace en inglés. Si el primero es el trabajo de un cantautor con influencias de sonidos hispanos, el segundo es un disco que vira hacia el pop y el swing, homologable a cantantes norteamericanos estandár. Pero en algo coinciden lamentablemente y es que ni uno ni otro están entre lo mejor de la producción de Aute y su escucha invita en ciertos momentos al bostezo sin dejar de reconocer un buen trabajo de producción y una interpretación sobresaliente, pero quizá las composiciones carecen del chispazo creativo de antaño.

Desmenuzando el primer CD, el cantado en español, debemos detenernos en “La inocencia”, una balada romántica muy de este autor. Dicción más recitada y cantada, letra vital de amor apagado de lo que antes fue inocencia revelada con un acompañamiento  de piano y teclados de cuerda efectivo en su sencillez. Hermana melliza de la anterior es “Suave”, sensibilidad y madurez a partes iguales para compartir secretos con los oyentes habituales. Con “Aire, aire” vuelve a otro vicio inconfesable, el del tango con bandoneón y voz queda no exenta de chulería. No son las únicas influencias hispanoamericanas. Basta con escuchar la guitarra española en “De la luz a la sombra” para darse cuenta que sus recientes viajes a Sudamerica no sólo han sido para hace turismo. Aires eclesiales para otro susurro hecho canción en “Supongamos”, subtitulada “canción de amor y anarquía”. Uno de los mejores cortes de este disco. Poca cosa para el cantautor que solo tres años antes firmaba “Alevosía” (Virgin, 1995).

Si sacamos el primer CD de su receptáculo y metemos el segundo encontramos unas ciertas influencias de Donovan o del mismo Dylan una vez evolucionados en su futuro. Me quedo con “2 devils in the paradise”, un rock swing con el que Aute disfruta disfrazándose de crooner canalla. Los dos primeros temas de este segundo disco son baladas cantadas en ingles no muy distintas a las contenidas en el primer CD, pero a partir de ahí el pop suave va ganando relevancia con alguna composición interesante como el acústico “Please don't worry”, el sueño casi psicodélico de “Lost in la Alhambra”, el ritmo slow rock bien marcado de “All your beauty”, el rock experimental de “Virtual song”, el pop arquetípico de “Human alien”. Un buen intento de Aute de sorprender a sus fieles habituales con este CD inglés que merece una segunda escucha.

Claro, no podía faltar el Aute que se ríe hasta de su sombra, sobre todo de su sombra. En este caso se trata de versionar “Who will answer”; es decir  versionar su “Aleluya Nº 1” en la lectura  que Ed Ames subió al hit parade norteamericano en 1967.

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